Sangre y cenizas

Escrito por David Carretero

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Parecía tan jugosa como una manzana. No es que recuerde muy bien su sabor, pero era algo así como darle un mordisco al verano.

Su rubor era la promesa de la vida que latía bajo su piel. Exquisita y lista para ser saboreada. Esperando la mano del afortunado que la arrancara del árbol para hundir los colmillos en su cuello de alabastro. Yo era el afortunado.

Lo era porque pertenezco a esa raza que desde siempre se ha forjado su propia suerte. Mi nombre no importa. He tenido demasiados.

Ella se llamaba Evelyn y no habría significado para mí más que el filete que yacía frío en mi plato si no hubiera sido por su belleza.

No puedo ingerir comida solida, pero gracias al glamour y a mis dotes teatrales (en otra vida fui actor) tanto Evelyn como su marido se regocijaban de mi voraz apetito. Mi anfitrión no dejaba de beber vino y de pedir todavía más, provocando miradas confusas en los esclavos que servían la mesa y que jamás le habían visto beber así. Evelyn no lo advirtió, absorta en los susurros que percibía aunque no pudiera escuchar. Susurros de invitación.

Esa noche ambos nos regocijaríamos de mi voraz apetito.

Más tarde yo la esperaba desnudo bajo unas sábanas casi tan frías como mi propia piel. La única música que sonaba en la plantación de su esposo era la de los grillos y el eco lejano de una tormenta de agosto.

Cerré la ventana con un gesto y me dediqué a jugar con los granos de arena del reloj de la cómoda, haciéndola caer más despacio. Dilatar el tiempo es una habilidad muy útil cuando el amanecer es una guadaña sedienta de sangre. Ahora la única guadaña era yo.

Y decidiría sobre aquel brote de vida según me complaciera.

Cuando abrió la puerta pude olerla con tantos matices como el aroma de la lluvia que se acercaba a través del cristal cerrado. Evelyn era consciente de todo lo que sucedía, ya que el glamour había desaparecido. El perfume que inundaba mi dormitorio era fruto de los sueños que yo había sembrado durante la cena y de la pura excitación animal.

Eso la haría temblar aún con más violencia que si hubiera estado dormida. Adoro la emoción de la caza.

Se deslizó a gatas sobre la cama jugando a ser ella el depredador. Tendría unos treinta años y unos ojos violeta extraordinarios. Acaricié su melena cobriza y solté mi cabello rubio para que se mezclaran mientras mi boca se abría sobre la suya. La besé desgarrando su camisón como si fuera papel, pero con mucha suavidad. Ella forcejeaba con la sábana que aún me cubría y soltó un grito ahogado al sentirme en sus manos cálidas.

Un trozo de hielo que ella tendría que fundir.

Comenzó a hacerlo, divertida por la novedad y un poco asustada. Mis colmillos ya acariciaban su lengua pero todavía no imaginaba lo que era yo. En su mente yo estaba confinado en el territorio de los cuentos.

Entonces me separé de su beso y sonreí a la luz de la luna.

Aquel chillido que nadie podía escuchar tras la puerta era dulce como una melodía, pero no tan dulce como el sabor de su sangre cuando por fin la mordí.

Noté las emociones que la hacían brotar y las paladeé despacio.

Primero miedo. Después placer.

Su cuerpo se abrió bajo mis dedos. Sus piernas me abrazaron y entré en ella sin dejar de morderla. Levantó la pelvis y sus uñas se hundieron bajo mi cintura incitándome a penetrar aun más profundamente. Sus caderas acudían al encuentro de las mías con la misma furia. El deseo me quemaba.

Entonces hice algo que no había hecho en más de un siglo.

Aparté mi boca de su cuello de nieve y desgarré mi muñeca. Al principio se negaba a beber, pero el romper de olas de mi pelvis contra la suya le obligaba a abrir la boca sobre la herida y al final la besó. El sonido de sus gemidos se transformó en un murmullo tan bello como lascivo. Cada uno ronroneaba y rugía sobre la herida del otro sin dejar de beber. Aceleramos nuestros movimientos al compás de sus latidos. Sentí los gritos de éxtasis en mis venas y estallé dentro de ella, inundando de granizo la calidez de su vientre.

Se durmió al instante, satisfechas todas las formas de sed. Contemplé sus labios rojos y deseé que el instante no terminara nunca.

Hice un gesto y la arena del reloj comenzó a caer de nuevo.

La miré por última vez. Era demasiado bella. Despertaría con sed y el sol no podría tocarla, así que antes de vestirme y salir por la ventana abrí las gruesas cortinas de terciopelo.

A la noche siguiente yo buscaría otra presa. Y nunca más volvería a pensar en lo que para entonces solo sería un puñado de cenizas.

Nunca más.

¿Relato fantástico o fábula para adultos?, por Laudine.

El secreto del Bosque Viejo cuenta la historia del coronel Procolo, un autoritario y taciturno militar entrado en años que abandona el ejército para hacerse cargo de unas tierras heredadas de un pariente. Procolo no tarda en ambicionar la herencia de un sobrino suyo, Benvenuto, huérfano y encerrado en un internado próximo a la finca. Se trata de El Bosque Viejo, un espacio protegido rico en árboles milenarios cuya madera el coronel ansía explotar. Pero el Bosque encierra un mundo increíble, un universo propio donde lo fantástico es lo normal, con genios que adquieren forma humana, vientos que tienen personalidad, animales que conversan con los hombres y hasta se permiten el lujo de juzgarlos, formando una férrea comunidad que convive en equilibrio hasta la llegada del militar, al que la envidia y el deseo de poder corroen hasta planear el asesinato de su propio sobrino. El Bosque Viejo, con sus habitantes y rincones, irá convirtiendo el alma del coronel hasta su heroico pero triste final.

El conflicto se desata cuando el coronel desea el Bosque Viejo a toda costa, aunque para ello tenga que matar a su sobrino y esclavizar a los genios. Por suerte, el cambio del protagonista llega casi al final del libro. El niño cae enfermo y el coronel se da cuenta de que es su única familia. Su codicia le ha hecho tan mezquino que ni su sombra le quiere acompañar, condenándolo a una soledad total y absoluta que no desea. Cuando libera a los genios de su servidumbre, el coronel también entiende que el Bosque Viejo nunca podrá pertenecerle. Porque el Bosque Viejo no pertenece a los humanos, si no a todas esas criaturas, animales, genios, árboles, vientos, que lo habitan desde hace miles de años…. Tío y sobrino son almas a la deriva, el uno por su carácter agrio, el otro por su debilidad. Dos personas resignadas a su soledad que, cuando descubren que se podrían tener el uno al otro, ya es demasiado tarde. Dar valor a cosas como la valentía que adquiere Benvenuto, la piedad que alcanza Procolo, la humildad del viento Matteo para asumir su fin en el último capítulo, parece ser el tema principal del relato. Un viaje hacia el reconocimiento en sí mismos de esas tres virtudes.

Si bien podría considerarse un relato para niños, es indiscutible que encierra una enseñanza para los más adultos, una reflexión en forma de fábula sobre cómo la envidia y la codicia puede hacernos mezquinos. Ambos protagonistas sufren una transformación gracias al Bosque. El coronel, una conversión interior, mientras que en el niño se trata de una lucha por sobrevivir en un mundo sin padres ni parientes y donde su única familia, sus amigos del internado, le ridiculizan y le humillan hasta puntos realmente conmovedores en el relato.

Mientras Benvenuto crece y madura y el coronel Sebastiano Procolo recibe su lección de humanidad, el lector les va acompañando en silencio, dejándose embaucar por ese sorprendente Bosque donde la fantasía es algo tan natural y cotidiano como hacerse una tostada para desayunar.  Estamos ante un relato fantástico que curiosamente se desenvuelve en un escenario muy realista. Son precisamente esos elementos fantásticos los que unas veces jugarán a acosar a Benvenuto por orden de su tío o a salvar su vida como en el episodio de la cabaña. Estos seres fantásticos, con sus discursos y acciones, harán ver al coronel que el amor de la familia es más importante que poseer sus propiedades.

Los hechos abarcan desde primavera de 1925 hasta el 31 de diciembre de 1926. El tiempo transcurre de forma lineal, si bien se anotan a modo de anécdotas asuntos del pasado y comentarios que harán los personajes del Bosque en un futuro sobre los acontecimientos que se narran. Los capítulos son cortos, hasta los hay que no llegan a las dos carillas, consecutivos en la narración. Algunos capítulos, aún así, se detienen más que otros en un personaje concreto para explicarnos algo que jugará en un hecho que se contará en el capítulo siguiente. De esta forma se ve la evolución de los personajes y se llega a entender por qué actuará como lo hará. El relato cuenta con un ritmo rápido gracias a esa estructura en capítulos cortos, de fácil y rico léxico, con estructuras simples pero efectivas. La velocidad a la que acontecen los hechos es vertiginosa. Las emociones que bañan cada capítulo hacen que el lector se vea arrastrado página tras página. A esto se le suma la inquietud por la suerte que correrá Benvenuto y el Bosque Viejo.

El narrador es omnisciente y habla en un tono muy distendido, con mucha familiaridad hacia los personajes y hacia el lector. Confieso que fue algo que en un principio me incomodó e hizo que me costara más entrar en la historia. Soy de las que esa familiaridad se la acepto a un narrador en primera persona, pero no a un narrador omnisciente que va de “colega mío”, pues me resulta muy chocante. La frescura narrativa es igualmente sorprendente. Las notas del autor a pie de página son jocosas y burlonas. Poco a poco fui entrando en el juego y entendiendo que ese tono es necesario para entrar como lector en esa forma tan particular de tratar la fantasía que hace Dino Buzzati. Es decir, como si la fantasía fuese lo más normal del mundo y que el hecho de que las urracas y las ratas hablen sea algo cotidiano.

Muchos son los personajes que dan color a esta historia. El Coronel Sebastiano Procolo, falto de amor, con corazón duro, rígido y meticuloso, de fuerza descomunal pese a ser alto y delgado. Benvenuto, un niño de diez años debilucho y con la autoestima por los suelos, tan falto de cariño que duele. Su desamparo es conmovedor. El genio Bernardino representa la complacencia y el respeto hacia los árboles. También esa complacencia a modo de sumisión está en el criado Vettore, el único que da algo de cariño al niño, y en el siempre predispuesto capataz Auti. Luego está el viento Matteo, coprotagonista de la narración, un viento brutal y despiadado venido a menos y que quedará bajo las órdenes del coronel después que éste lo libere de su encierro de veinte años, del que sale más debilitado de lo que creía. Durante su prisión, su lugar ha sido ocupado por el viento Evaristo, más perezoso y con menos agallas que él, pero que se ha ganado el respeto de todo el Bosque gracias a su tolerancia. Es un ejemplo de convivencia pacífica.

Este rico universo del Bosque Viejo lo pueblan otros seres como los genios de los árboles, las urracas guardianas, la rata coja y asesina, los pájaros que son testigos de cuanto acontece en la historia, y hasta una cabaña que protege al niño de uno de los intentos de asesinato del viento Matteo por orden del coronel. También están los niños del internado, en especial Berto, el que siempre le propina palizas a Benvenuto. Hay un personaje ausente, el antiguo dueño del Bosque. Se trata del terrateniente Antonio Morro, tío abuelo de Benvenuto y tío del coronel Sebastiano, un hombre pacífico que a su muerte desencadena la acción a través de su herencia.

Particularmente no me he sentido muy identificada con ninguno y eso tampoco me ayudó a entrar en la historia. Al final, es la simpatía hacia el Bosque en sí por su riqueza fantástica, y el deseo de proteger al joven huérfano de las despiadadas garras de su tío y de los otros niños, lo que me hizo seguir leyendo. Aunque francamente no lo tendría como libro de cabecera. Desde mi punto de vista, cada personaje aporta una enseñanza, tienen defectos, pero también virtudes que se nos muestran no sólo mediante sus propias acciones si no también sobre como éstas afectan a los otros personajes y como estos personajes a su vez describen a aquellos otros, dotando así a los personajes de una gran riqueza.

Para terminar, el tratamiento de la fantasía, como ya he dicho, se hace con total naturalidad. Es en el capítulo cinco, una vez presentados los personajes y el Bosque Viejo, cuando una urraca guardiana se pone a hablar con el coronel como si eso fuese lo más normal del mundo y a él ni le sorprende. Confieso que me chocó la forma en la que el autor introdujo la fantasía, así a bocajarro, y tardé en creerme ese pacto con el lector. A medida que se desarrolla la historia, se desvela la existencia de los genios, raza fantástica dentro de ese mundo de fantasía animal, las aves hablan con los humanos sin sorpresas, y hasta una cabaña tiene opiniones propias, el lector entiende que se encuentra dentro de una fábula, y es bajo esa percepción por la que entré en la fantasía de Buzzati. Pero como digo, en ningún momento, al menos yo como adulta, dejé de ser consciente de encontrarme en una fábula, más que en un relato fantástico. Estos animales, vientos, etc. que pueblan el Bosque se rigen por sus propias leyes y tienen sus jerarquías establecidas. Hasta cuentan con un noticiario y poseen las mismas virtudes y defectos que los humanos, de manera que no son tan distintos a nosotros salvo porque pertenecemos a razas diferentes. Compiten entre sí, como lo hace el hombre, como Matteo y Evaristo, o hasta se lanzan insultos como en el juicio final de las aves contra Procolo. A veces entran ganas de que participen más en la acción, ya que se limitan a ser testigos. Por ejemplo, los pájaros no ayudan a Benvenuto cuando los niños prenden fuego a la cabaña, pese a presenciar lo que ocurre. Tampoco le ayudan cuando su tío lo abandona a su suerte en el Bosque para que muera de hambre, pero sí lo pregonan a los cuatro vientos y tildan de mezquino asesino al coronel, cuando tampoco ellos han hecho nada por evitar la tragedia.

Para mostrar este mundo de fábula no hay abuso de descripciones. Son bastante precisas y casi siempre dentro de la acción. Nunca son gratuitas. Cuando el narrador describe es porque esa descripción va a servir para entender la acción que se va a dar a continuación. Además, el léxico no es nada barroco, todo lo contrario.

El secreto del Bosque Viejo
Dino Buzzati

  • Editorial: Gadir
  • Año de publicación: 2006
  • Páginas: 213
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9788493523756

Para comprarlo,   Casa del Libro

Cada vez más, la inversión de dinero en la mayoría de los videojuegos los ha convertido en grandes producciones al estilo de Hollywood. Esto ha dado verdaderas obras de arte, con gráficos espectaculares, una ambientación que envuelve al jugador, grandes efectos especiales, juegos que necesitan tarjetas gráficas más potentes, en definitiva: todo a lo grande… y esa es la tónica que se sigue y que se va a seguir en el futuro. Esto es algo que, a modo personal, me parece extraordinario, ¿por qué no? A todos nos gusta jugar y que exclamemos “woow” mientras lo hacemos. Pero no tiene porque ser todo así para que sea bueno, ¿verdad?

Por eso (y por mucho más) me parece tan extraordinario “Machinarium”, un juego independiente que considero de autor y de culto, alejado de estas “superproducciones”, pero con una calidad apabullante.

Argumento.

Vamos a seguir las aventuras de un robot muy simpático, que después de haber sido tirado en un vertedero empieza a recomponerse a sí mismo y tiene que reingresar en la ciudad-robot para volver con su novia, raptada por unos malhechores. A la vez, nos enfrentaremos a una organización malvada e intentaremos desbaratar sus planes.
El aspecto narrativo es importante, ya que sin él no nos haría tanta gracia. De vez en cuando nos aparecen, dentro de un bocadillo, en forma de imágenes abocetadas, los recuerdos del robot, de su infancia o con su novia, son momentos muy divertidos y dan una profundidad narrativa.
No hay ni una palabra en el juego, todos los diálogos se resuelven con bocadillos en las que una imagen animada (también explicada mediante bocetos) nos cuenta lo que sucede.

Jugabilidad.

Machinarium es un juego que mezcla puzzle con aventura gráfica, y, aunque tengas que recolectar algunos objetos, no sólo tienes que llevarlos de un sitio a otro sino que tienes que usar la lógica y el sentido común, primero para combinarlos de modo correcto y luego para utilizarlos en el lugar adecuado.
El sistema que utiliza es el point ‘n click y para interaccionar con los objetos tienes que estar cerca de ellos. El robot puede estirarse o encogerse con un solo clic, lo que te aportará múltiples posibilidades de interacción. Algunos puzzles son bastante complicados, lo que puede exasperar a más de uno; existe en todas las pantallas una bombilla que te dará una idea de qué hacer mediante una viñeta animada, aparte hay algo que es muy original: es un mini-juego en plan Shoot ‘em up al estilo R-type en el que tienes que disparar a unas arañas y no estrellarte, si consigues finalizarlo abrirás la solución-guía representada de forma gráfica, no escrita, como si de un story board se tratara, esto te asegura no quedarte nunca atascado, pero hay algo muy curioso, y es que, aunque consigas abrir la solución y sigas las instrucciones, algunas veces depende de tu propia habilidad el poder solucionar el puzzle, yo, en mi experiencia de juego tuve momentos memorables como, por ejemplo, cuando jugué a las cinco en raya en la zona del bar, daba igual que vieras la guía, todo dependía de si podías ganar a las cinco en raya o no.
Hablando de los mini-juegos hay que decir que son uno de los puntos fuertes, jugarás desde al Space Invader de toda la vida hasta las cinco en raya y todo tipo de juegos de lógica, a cual más apasionante; y tendrás que llegar hasta el final para poder continuar.
La única pega de la jugabilidad es que es muy corto y te quedarás con ganas de más.

Aspecto gráfico y sonoro.

Maravilloso. Un exquisito diseño de los personajes y de los escenarios donde te puedes deleitar y quedar embobado mientras juegas (genial la escena de los músicos), las texturas, las trazadas de lápiz que se pueden distinguir por ejemplo en los edificios de fondo, todo en conjunto crean un mundo cautivante, combinado con una banda sonora espléndida consiguen una atmósfera envolvente, que acompaña al jugador en un mundo del que no querrá salir. Todo está hilvanado de una manera dinámica, perfecta, la jugabilidad, el entorno, la banda sonora.
En algunas partes del juego aparece sólo una zona de la pantalla, lo demás lo irás descubriendo según avances, esto genera intriga, misterio, y ganas de saber qué hay detrás de una puerta. Este recurso es muy original y ya lo utilizaron en juegos creados por el mismo estudio: Samorost y Samorost II.

Conclusión.

Machinarium es una pequeña joya, un diamante en bruto, que puede gustar tanto a los jugones como a los que están cansados de tanto artificio. Te enamorará su aspecto gráfico, te divertirá por su historia (dura y tierna a la vez) y te enganchará su jugabilidad.
Es impecable a nivel gráfico y sonoro, y comparado con otros videojuegos, con un coste mucho mayor de producción, los pasa por encima.
Es difícil aburrirte con este juego, si te atascas siempre tienes la opción de usar la guía que nos acompaña a lo largo de las aventuras del robot.
Todo esto por un módico precio, algo que se agradece en los tiempos que corren, disfrutarás más de lo que te has gastado.
En definitiva, una apuesta genial de Amanita Desig por el mundo de los juegos independientes, por el buen gusto, por el arte en los videojuegos, por los juegos de autor y por el afán creativo.
No sé vosotros, pero yo estaré pendiente de lo que hagan estos chicos de Amanita Design y espero ansioso su próxima obra de arte.

El próximo miércoles 3 de febrero comenzará un nuevo curso virtual de Literatura Fantástica en la Escuela de Escritores.

Para apuntarte, solo tienes que entrar en la página del curso y rellenar el formulario. ¡Date prisa! ¡Sólo quedan 2 plazas!

Las características técnicas del curso son las siguientes:

Duración: Tres meses.

Inicio del curso: Miércoles, 3 de febrero.

Matrícula: Se abren grupos periódicamente. Las plazas son limitadas y se adjudican por orden de reserva y pago.

Funcionamiento: entrega semanal, chat mensual.

Aforo: 8 alumnos

El curso de Literatura Fantástica sigue el mismo esquema que los cursos de Escritura Creativa de la Escuela de Escritores, solo que adaptado a las peculiaridades del género. El año escolar se divide en tres módulos, de tres meses cada uno y que son independientes los unos de los otros. ¿Qué quiere decir esto? Que puedes empezar en cualquiera de los tres, porque están pensados para eso mismo, para que uno pueda incorporarse en el momento del año que pueda. Y siempre tienes la posibilidad de terminar el ciclo de 9 meses en el curso escolar siguiente. Es decir, si te incorporaras ahora, harías los módulos B y C, y en octubre podrías cursar el A, que es el que se acaba de terminar.

Es la manera que tiene la Escuela de flexibilizar los cursos para que uno, si en octubre no puede empezar, no se pierda la posibilidad de realizar el curso.

El temario del módulo B, que es el que comenzamos ahora, es el mismo que el de Escritura Creativa B, con la salvedad que la propuesta con la que se trabaja es siempre de índole fantástica, de esta manera trabajamos al mismo tiempo las peculiaridades del género y las herramientas básicas de la escritura.

Copio el temario para que puedas echarle un vistazo:

1 – A la caza de ideas – El primer pergamino

2 – Qué y cómo contar – Encuentros

3 – La visibilidad – El albino

4 – La voz del narrador – ¡Cuidado!

5 – Sensaciones, sentimientos y emociones – El grifo

6 – Las descripciones: el tiempo detenido – Aileen

7 – La creación de personajes – Niño tonto, niño tonto

8 – Los géneros – Jalia

9 – Un poco de guión para escritores – Confía en mí

10 – La unidad narrativa: la escena – Cryll

11 – La escritura dramática – Una charla interesante

12 – La unidad, el cero y el infinito – ¿Estoy muerto?

El curso funciona por medio de listas de correo y foros web de acceso restringido. Los miércoles se entrega el material y la propuesta de escritura, para que en el plazo de una semana el alumno escriba su texto y lo envíe a la profesora (será Lady Dragón quien lo imparta, o sea, yo misma), que tendrá a su vez un plazo de una semana para enviar un comentario personalizado del texto del alumno. Por otro lado, al ser una lista de correo, los alumnos se podrán comentar unos a otros, enriqueciendo así la experiencia del taller.

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