Jue 11 Mar 2010
“Cuentos de un soñador”, de Lord Dunsany
Creado por Equipo editorial en Crítica literaria
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La belleza de los viajes oníricos, por Laudine.
¿Por qué es una lectura imprescindible?
Siento una profunda tristeza cuando algunos menosprecian el género fantástico, bien sea por considerarlo que no está a la altura de su intelecto, bien porque tienden a creer que fantasía son sólo sagas épicas para adolescentes o fenómenos como Harry Potter. O esas obritas de naves espaciales que nos invaden. Todos estos ejemplos, por cierto, tan dignos de lectura como cualquier otro género literario.
Estos lectores que no ven por qué habrían de sacar tiempo para conocer algo más del fantástico, se pierden la lectura, imprescindible para cualquier amante de la literatura, de un autor como Lord Dunsany.
Este dramaturgo, cuentista y novelista anglo-irlandés (Edward John Moreton Drax Plunkett, XVIII Barón de Dunsany, 24 de julio 1878 a 25 de octubre 1957) habría de influenciar a toda una generación de escritores con sus cuentos maravillosos (autores a quienes debemos, por cierto, que nos hayan dado a conocer al Lord de la fantasía). Además, sentó, sin saberlo, las bases de diferentes géneros literarios, entre ellos el tan aplaudido con posterioridad teatro del absurdo.
Pese a que su mayor éxito se lo debe al teatro, serían sus historias de espada y brujería, recogidas en volúmenes como La espada de Welleran (1908) o Cuentos de un soñador (1922), las que le convertirían en pionero decisivo del género de la fantasía heroica que tanto marcó los primeros relatos de Lovecraft, confeso admirador del Lord irlandés. Otros paisanos, como J.R.R. Tolkien, se inspirarían en obras de Lord Dunsany (La hija del rey del país de los elfos, 1924) para abordar el tema de la mujer inmortal, prefigurando así a la Arwen de El Señor de los Anillos.
¿Pero es su posterior influencia lo especial de este genial autor?
Sentarme frente a Cuentos de un soñador fue algo similar a una experiencia mística, de esas en las que un hongo te hace adentrarte en tu subconsciente para emprender un viaje a lo onírico cual chamán. Hace un incomparable uso de un lenguaje rico, plagado de imágenes que, más que hacerme ver, me hicieron sentir olores, sabores y texturas. Viajé a lugares lejanos, donde el tiempo parecía haberse detenido, y me mostró mundos de desbordante fantasía. Sin embargo, no se trató de un viaje alucinógeno al uso. El misticismo que envuelve a cada uno de los cuentos me hicieron preguntarme también el porqué de determinadas conductas del ser humano: ¿qué sentido tiene el tiempo y de qué manera nos marca su paso?; o ¿cuál es la verdadera función de los dioses?
No entraré a tratar la simbología en su obra, pues ya se hará más adelante en esta misma sección, pero sí diré que su riqueza temática, la belleza técnica, los nombres de su creación, son rasgos de una originalidad aplastante, y que sin duda juegan una función concreta no sólo dentro de cada relato, sino en la propia obra del autor.
Casi todas las historias recogidas en Cuentos de un soñador beben de las tradiciones populares, impregnadas de esa maravillosa épica celta tan irlandesa. Muchas están marcadas por la atracción hacia el exotismo oriental propio de la época. Los elementos oníricos se expanden en cada cuento y se funden para configurar un mundo intemporal plagado de un imaginario espacial inventado, sorprendente y embaucador.
Es habitual que en muchos de los relatos de Cuentos de un soñador, un narrador en primera persona (¿el propio autor?), inicie el cuento con el aviso de que lo que va a narrar es un sueño o que se encuentra en el país de la fantasía (¿o es que el mundo de los sueños es tierra fantástica?). Es el caso del extraordinario cuento “Días de ocio en el país del Yan”, un auténtico canto a la fantasía que me hizo pensar no sólo en Lovecraft, sino también en Michael Ende y su Historia interminable.
En el cuento “Donde suben y bajan las mareas”, mi favorito de la colección, el inicio es, cuanto menos, inquietante, pese a que se trate de un sueño: Soñé que había hecho una cosa horrible, tan horrible que se me negó sepultura en tierra y mar y ni siquiera había infierno para mí. En esta ocasión me acordé de Poe.
“Poltarnes, la que mira al mar”, un cuento bellísimo cargado de simbología, o “Blagdaross”, que rezuma el humor con el que a veces nos deleita Lord Dunsany, son dos cuentos que retratan de forma magistral los anhelos. Este humor del que acabo de hacer mención está presente en “Día de elecciones”, donde, a través de la ironía, el autor nos hace reflexionar sobre las cosas que de verdad importan. “La locura de Aldelsprutz” es un cuento maravilloso otra vez por su simbología, donde la imposible muerte de una ciudad hace de lo inexplicable una advertencia del autor. El protagonista, busca desesperado el motivo del suceso:
-¿Por qué está casi muerta la ciudad de Andelsprutz y se le ha escapado el alma?
-Las ciudades no tienen alma, y en los ladrillos, no hay vida nunca.
El impredecible “La espada y el ídolo” nos sugiere cómo las creencias religiosas se hacen con el poder social. “El hombre del hachís”, que enlaza de manera muy curiosa con “Bethmoora”, es acaso un tratado sobre el mundo onírico del loco. “Carcasona”, un clásico del género fantástico, es un hermoso canto a la búsqueda de lo imposible y “El campo” me impactó por ese final tan demoledor para el ánimo de cualquier pacifista.
Quizá una de las cosas que más me ha marcado tras leer Cuentos de un soñador es la extraña sensación que me quedó al acabar cada uno de los relatos. Pocas veces puedo decir que una historia me ha calado tan hondo que necesito un tiempo para abordar una segunda. La belleza en la redacción, con un uso extraordinario de la técnica narrativa y lo sublime de los panteones que crea y de sus mundos verosímiles (pese a saberse completamente irreales), me provocaron un fuerte impacto.
La importancia que tuvo para el autor lo onírico lo llevaría a afirmar: “No escribo nunca sobre las cosas que he visto; escribo sobre las que he soñado”. Y eso es justo lo que sentí al acabar el libro, que todo había sido un sueño.
Cuentos de un soñador
Lord Dunsany
- Editorial: Alianza
- Año de publicación: 2007
- Páginas: 152
- Formato: Bolsillo
- ISBN: 9788420661605
- Página oficial de la familia Dunsany



