Mie 3 jun 2009
“Elantris”, de Brandon Sanderson
Creado por XayideYaxide en Crítica literaria
Sin comentarios
La importancia de revisar y de tener un buen editor, por Yaxide.
Análisis pormenorizado del libro (aviso que se analiza el final).
Son las 20:06. Me he pasado casi todo el domingo enganchada al blog de Sanderson leyendo esto: http://www.brandonsanderson.com/annotation/book/Elantris.
Son anotaciones suyas, capítulo por capítulo. Pensé ojearlo y acabé leyéndolo entero. Ha sido muy interesante. Sobre todo porque casi todo lo que pensaba criticarle, él mismo lo reconoce como un error.
Eso sí, salvo la estructura del final tan apresurada, de la que incluso se felicita. Dice que es algo habitual en sus finales y que sus amigos lo llaman “la avalancha Sanderson”.
No estoy de acuerdo con que funcione, pero quizás es más problema de los sucesos en sí mismos que de la estructura.
Por fortuna critica la repentina aparición de Adien (el niño autista) como elantrino. Todos sabíamos que algo haría con la habilidad del niño, tanto número por ahí, pero que sea elantrino así de golpe no aporta nada.
Sanderson lo justifica ya que, de haber una secuela, Adien sería el protagonista. (Y le viene muy bien que sea un elantrino con grandes capacidades matemáticas para que sea genial usando la Aon-Dor.)
Por suerte, también critica la aparición del sacerdote derethi del inicio que regresa sin venir a cuento a matar a Hrathen en Teod (y encima con un cambio de foco a él donde el narrador nos explica qué ha sido de su vida y cómo llegó hasta allí. Eso me pareció aún más desconcertante que su regreso).
Por otra parte, Sanderson mantiene el apoyo a la motivación de Dilaf para destruir Elantris (la venganza por su mujer). Con los comentarios de Sanderson he recordado que sí había una mención a ello (en un libro que lee Raoden se habla del caso de una mujer que no fue bien curada y sufrió unos síntomas muy parecidos a los de la Shaod. Esa es la mujer de Dilaf…).
Aún así, me sobra. Dilaf funciona mejor como un fanático religioso con una motivación clara centrada en el odio ciego, que en una venganza por amor. Es más, me es imposible imaginar a Dilaf enamorado o incluso, sufriendo por la muerte de alguien.
Por otra parte, en ningún momento se dice que los sacerdotes de este libro puedan tener vida sentimental y por mis referentes cercanos doy por hecho que no, mientras no se me diga lo contrario.
Me hizo mucha gracia ver que la primera escena que Sanderson tuvo en mente (y su favorita) fuera precisamente la “del palo”. No era una solución apresurada, si no algo que Sanderson de verdad tenía claro desde el inicio. El problema según él es el mapa, que no responde bien a su idea. (He podido comprobarlo en su sección “mapas”. Si vais veréis que el dibujo y Sanderson se llevan un poco a patadas.)
Es cierto que la posibilidad de usar un palo aparece una vez mientras Raoden estudia en Elantris. De todas formas no creo que el palo en sí mismo sea el problema, sino la forma apresurada en que dibuja la línea. Esto según él se debe a una necesidad de mantener un paso acelerado en la narración. Y es verdad que hay tensión, con los soldados persiguiéndole, pero se pierde la credibilidad.
Por otra parte, es curioso saber que el final de Dilaf antes era bien distinto. Aparecía el seon de Raoden de la nada y lo convertía en elantrino. Su editor le criticó ese final por ser “Deus ex machina” y Sanderson lo cambió “resucitando” a Hrathen de su absurda muerte (antes mencionada), para convertirse en héroe y volver a morir de inmediato.
Sigue sin funcionar precisamente por esa “muerte” primera de Hrathen. Lo que sí tiene sentido que sea Hrathen quien acabe con Dilaf. Sirve para cerrar el pasaje del pasado de Hrathen en el monasterio de los demonios y le da ese heroísmo que desde el inicio Sanderson se empeña en darle.
En mi tesis, inmediatamente posterior a la lectura de libro, dije que Hrathen “era” Sanderson y que había escrito el libro para exorcizarse de algo terrible (no digo que matara a alguien, pudo ser algo menor, pero sí algo relacionado a su labor como predicador y su fe que le han dado remordimientos luego) que había hecho mientras era misionero en Korea. En parte puedo mantenerlo. Hay mucho de problemas de fe y remordimientos en el libro.
Según él mismo dice, es un libro sobre religión. Y habla además, de distintas maneras de predicar. En sus comentarios no muestra relación directa con ningún incidente en Korea, pero sí cuenta como las formas pasivas de religión a veces pierden bajo la fuerza de las más agresivas. (Shu-Korath vs Shu-Dereth).
Su ejemplo es el de monjes budistas que él veía en Korea, rezando en silencio mientras unos protestantes, a su lado, gritaban que los budistas eran el demonio.
Sobre su propia predicación en Korea no hace ningún comentario. Y aunque después de oírle en “writing excuses” reconozco que me cae muy bien, sus continuas menciones a Dios (justifica que a Raoden le salga todo bien por la actuación de Dios), a su fe y a su moral que le lleva a Sarene y Raoden tengan que casarse antes de que ocurra nada, en sus comentarios me inclinan a seguir viendole muy Hrathen, aunque él mismo opina que se ve mucho más en Shuden, aunque más bien por su miedo al matrimonio.
Precisamente el tema del matrimonio es una obsesión constante en este libro, que a mi no me convence. De hecho, esa obsesión de Sarene por casarse y ser aceptada por un hombre, es lo que me ha dificultado que me guste este personaje. (Que es por cierto el favorito de Sanderdon.)
Mi problema con Sarene está también en un feminismo forzado que al final habla de lo contrario. Sarene es muy inteligente e independiente, pero está sufriendo cada día. Parece que envidie ser “tonta como el resto de mujeres” para poder casarse, que es su ambición, como “buena mujer”.
Sobre Raoden dice Sanderson que es demasiado perfecto, demasiado noble. Quizás, pero mientras estaba en Elantris, Raoden me conquistó. Los personajes como Hrathen siempre funcionan bien conmigo, (en ficción) me encantan los malos, los manipuladores. Sin embargo, volviendo a Raoden, es de las pocas veces que un personaje me ha conquistado por su bondad y su buen hacer. Raoden me parece un personaje magnífico, de verdad es el espíritu de Elantris.
De hecho la creación de Neo-Elantris es para mí lo más interesante del libro. La forma en que la esperanza por muy absurda que sea puede crear una utopia. Me encanta eso (me recuerda a mi Lareva).
Hubiese deseado un libro entero sobre eso, sobre la lucha de un hombre para sobrellevar la desgracia, el dolor y para traer algo de felicidad a quienes pensaban que lo habían perdido todo. La Neo-Elantris dentro de la Elantris de la mugre y la desesperación es un oasis bellísimo, mucho más que la Elantris restaurada que tenemos al final.
Por eso no me gustó que Raoden saliera de Elantris. Además, a partir de ahí empieza “la avalancha Sanderson” y todo se precipita de mala manera. Yo no quería que Raoden saliera de Elantris. Raoden era Neo-Elantris no podía abandonarla.
Fuera de Elantris Raoden deja de tener interés y más cuando soluciona el aon con su palo y comienza a brillar. Entonces sí que su perfección es tan abrumadora que deja de tener ninguna gracia. Además de bueno a rabiar, inteligente, rey, brilla y es mágico. No parece muy convincente, ¿no? Como ya dije en otra ocasión. Parece que al final lo único malo sea que a Galladon no le crezca el pelo.
Acabamos el libro con una boda real en la que uno de los casados encima es un dios plateado. La mayor sobredosis de felicidad que he leído en años. Desde luego yo soy más partidaria de un poco más de tragedia. Si por mi fuera, Sarene habría muerto. Ya cumplió su función de desencadenante. Elantris está restablecida, Teod y Areon están a salvo y Raoden es rey. Me sobra ella, pero sobre todo me sobra su obsesión por casarse. (que al final resulta ser una forma de encubrir una necesidad de sexo. Esto se ve en las últimas líneas del libro.)
Por otra parte, al menos yo habría hecho que los elantrinos conservaran su aspecto “desagradable”. Raoden había logrado ser el hombre más encantador del mundo con ese aspecto. No gana nada siendo aún más perfecto.
Por último quisiera hablar de unos cambios importantes que hizo Sanderson en las últimas revisiones. Se trata del “Mad prince”. El susodicho es un hermano loco y malvado de Raoden que aparecía en de repente al final del libro. Era el que exigía ser gyorn en vez de Telrii que no hacía gran cosa en la versión anterior. Ha sido muy interesante ver cómo tras ver que el príncipe sobraba, tuvo que modificar los capítulos para que funcionaran con Telrii. Esto también me hace gracia porque en los podcasts que escuché ayer decía que su mayor problema era que no revisaba. Decía que por eso no había logrado publicar antes. En el caso de Elantris dice haber hecho unas diez revisiones (muy rápidas si escribió el libro y revisó en sólo ocho meses…). Por otra parte, en Elantris tenía el editor para señalarle errores y detalles de esos de los escritores, por algún motivo nos enamoramos, como puede ser un personaje, un diálogo o un acontecimiento, que sabemos que no funciona con la historia pero que cuesta horrores borrar.
Otro ejemplo de algo que se mantuvo es la inclusión del personaje dula que adopta Raoden al regresar a través de la magia elantrina. Este parte de una necesidad de Sanderson por mostrar a un Dula “auténtico”, teniendo en cuenta lo atípico de Galladon. Por lo tanto, Sanderson fue feliz escribiendo estas escenas, pero que tampoco aportan mucho a la historia.
En el caso del “Mad prince”, puede leerse en su blog, donde cuelga sus partes cambiadas. http://www.brandonsanderson.com/book/Elantris/page/33/Resources-for-Elantris De esta manera ha conseguido “publicarlo” también y le cuesta menos eliminarlo. El personaje aún vive, a su manera, en una Elantris alternativa.
Una cosa que me ha sorprendido es la necesidad de Sanderson de crear sorpresas con las verdaderas identidades de sus personajes, una manía en la que me veo muy identificada. En su caso, además del temible “aplastagargantas” y de Dilaf como líder de un monasterio, que sí mantuvo, estaba el hecho de que Torena era la espía enviada por Eventeo. De hecho hay una conversación en el inicio del libro en el que hablan del asunto y Eventeo le asegura a Sarene que nunca sabrá quien es su espía.
La enseñanza final, queridos elantrinos míos, es que tener un buen editor debe ser maravilloso, pero mientras no se dé el caso tenemos que aprender a hacerlo nosotros mismos y no enamorarnos de frases, sorpresas, personajes y situaciones que, por muy maravillosos que nos parezcan, no aportan a la historia que de verdad estamos contando. Ala, ahora a aplicarlo xD.
Gloria Torres Daudén AKA Yaxide
Elantris
Brandon Sanderson
- Editorial: Ediciones B
- Año de publicación: 2005
- Páginas: 648
- Formato: Tapa blanda
- ISBN: 9788466624237
- Blog de Brandon Sanderson
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