Mie 7 oct 2009
Crónica de una jornada de primavera
Creado por XayideYaxide en Crónicas
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Crónica de una jornada de primavera
Un jardín, una barbacoa, perros, gatos, niños y amigos. A simple vista no parece nada extraordinario, pero todo cambia si tenemos en cuenta a los presentes: una dragona-elfa; un dragón metido en el cuerpo de un enano, con mente enciclopédica, habilidades culinarias y afinidad con los ninjas; brujas de la tierra con reliquias egipcias y coche amarillo; un gigante de lago; una lagartija echada al sol; un druida vampírico del ciberespacio; un somnoliento bardo marino; y una gata-bruja oscura vestida de verde, imbuida del espíritu de la primavera.
En el coche amarillo fuimos Pasiflora, la bruja de la tierra, Káralan, el bardo marino, y yo, Xayide, gata-bruja. Hablamos de Egipto, de diferentes experiencias con talleres de literatura, de vampiros, de series y de libros a leer, hasta del maldito tatuaje del ouroboros del que llevo años hablando y que nunca me hago.
Teníamos un mapa misterioso. Lógico. Había una gasolinera, una farmacia y curvas. No hubo pérdida, aunque eché de menos la presencia del mítico GPS para que me llevara por caminos siniestros en los que había letreros en caracteres desconocidos y seres misteriosos. Por suerte, a la vuelta el GPS no me decepcionó y también hizo de las suyas. Pero eso es otra historia…
Al llegar nos recibieron dos perros enormes y muy simpáticos, además de Tuk-Zú, el druida vampiro con cámara de fotos. Gornon, enano-dragón, estaba con su gorra de “Moro-Wan” y guantes junto a la barbacoa. Lady Dragón nos enseñó la casa y fue allí donde vi al primer gato, gris, con cara salvaje, parecido a un lince. Teóricamente su carácter es también salvaje, pero se dejó coger y acariciar sin ningún problema. Es lo que tiene ser un gato. Nos entendemos. Aunque el otro, el pacífico llamado “Pánfilo”, Pan para los amigos, fue el que me arañó, dejándome una marca que aún conservo como recuerdo para demostrar que al final me salí con la mía y logré asistir a esa reunión primaveral.
La hermana de Lady Dragón llegó después con su marido y su hija, una niña preciosa y muy tranquila. Nos quedamos con ella Pasiflora, Káralan y yo. Lola, por su parte, vigilaba a mini-Lola, que es un encanto, pero también un poco trasto y no hacía más que trepar por las escaleras.
Ignatius, el gigante del lago, vino acompañado de Lagartija, la “lagartija al sol”, y se llevó muy bien con los perros que seguían rondando por el jardín.
La comida transcurrió sin problemas. Había mucha y muy variada, para poder satisfacer a tan diversos seres como los allí congregados. También hubo postres y alcohol preparado por nuestro sabio druida, ¿quién si no?
Después se leyeron relatos de un libro, “La hidra” incluida, mientras Káralan luchaba contra el sueño. Más tarde llegó la lectura de un cuento de Hans C. Andersen titulado “Los cisnes salvajes”. Estaba en un libro gordísimo con papel de biblia de Lady Dragón. Lo fueron leyendo por turnos durante largo rato para mayor somnolencia de Káralan. La verdad es que es un cuento precioso, pero nos quedó claro que era mejor elegir relatos breves.
En teoría la reunión era de Relato-Teatro, es decir, íbamos a hacer lecturas dramatizadas, pero lo fuimos dejando. Al final se imprimió un capítulo de cierto libro de Dragonlance del que no quiero acordarme (ni me acuerdo aunque lo intente).
Gornon y Lady Dragón acabaron ofreciéndose para la obra casi en solitario. Y ya no recuerdo si antes o después, nuestra dragona sacó sus tesoros, unos facsímiles preciosos. Los miramos embobados y los tocamos con cuidado, como si fueran alas de mariposa. Yo me sentí como si el protagonista de mi novela me hubiese abierto la sala del tesoro para ver sus preciados libros de sacerdotisas. Era abrumador y maravilloso tenerlos delante.
Así se nos fue el día y ya anochecía, por lo que Tuk-zu, Lola y mini-Lola se despidieron. Poco a poco nos fuimos poniendo en marcha todos. Aunque antes Mr. Lagartija nos sacó una foto de despedida. (Por cierto, no la tengo).
Con eso dejamos a la feliz pareja de reptiles en su casa y cogimos el coche. Esta vez volví con Gornon y Káralan y por fin pude ver al GPS hacer de las suyas, queriendo llevarnos hacia un precipicio. La verdad es que podríamos haber aceptado el reto, que para eso somos seres mágicos, pero ya estábamos cansados. En especial Káralan, que por fin se durmió a aleta suelta en el coche. Y con esto concluyó nuestra jornada de primavera.







(Xayide a 22 septiembre 2009 Madrid)
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4 comentarios:
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El gato gris con cara salvaje es una gatita muy coqueta y con una mala leche impresionante. Se llama Electra, porque es pura electricidad.
Aquel día fue la primera vez que vi a Pan arañar a alguien, normalmente es un pasota y un mimosón. Hace una semana que no lo veo, es que el tío es un juerguista y creo que considera que la urbanización entera es su casa.
Gracias por la crónica, guapa.
Me ha encantado lo de “con eso dejamos a la feliz pareja de reptiles en su casa”, es lo que tiene ser una dragona y casarse con una lagartija
.
Cierto, cierto. Electra. Se me había olvidado con lo bonito que es
Con lo que me gustan los reptiles con sus escamas y sus ojos graciosos
Y sí , a mi también me hizo gracia darme cuenta de lo de la pareja de reptiles
Besos y gracias por comentar ^^
Mira que te dije que salgo fatal de perfil. Pues nada, tú ahí, sin pudor.
Todo se recuerda con mucha más magia gracias a esta crónica hipogrifil.
Besos (espero que haya segunda parte)