Cada vez más, la inversión de dinero en la mayoría de los videojuegos los ha convertido en grandes producciones al estilo de Hollywood. Esto ha dado verdaderas obras de arte, con gráficos espectaculares, una ambientación que envuelve al jugador, grandes efectos especiales, juegos que necesitan tarjetas gráficas más potentes, en definitiva: todo a lo grande… y esa es la tónica que se sigue y que se va a seguir en el futuro. Esto es algo que, a modo personal, me parece extraordinario, ¿por qué no? A todos nos gusta jugar y que exclamemos “woow” mientras lo hacemos. Pero no tiene porque ser todo así para que sea bueno, ¿verdad?

Por eso (y por mucho más) me parece tan extraordinario “Machinarium”, un juego independiente que considero de autor y de culto, alejado de estas “superproducciones”, pero con una calidad apabullante.

Argumento.

Vamos a seguir las aventuras de un robot muy simpático, que después de haber sido tirado en un vertedero empieza a recomponerse a sí mismo y tiene que reingresar en la ciudad-robot para volver con su novia, raptada por unos malhechores. A la vez, nos enfrentaremos a una organización malvada e intentaremos desbaratar sus planes.
El aspecto narrativo es importante, ya que sin él no nos haría tanta gracia. De vez en cuando nos aparecen, dentro de un bocadillo, en forma de imágenes abocetadas, los recuerdos del robot, de su infancia o con su novia, son momentos muy divertidos y dan una profundidad narrativa.
No hay ni una palabra en el juego, todos los diálogos se resuelven con bocadillos en las que una imagen animada (también explicada mediante bocetos) nos cuenta lo que sucede.

Jugabilidad.

Machinarium es un juego que mezcla puzzle con aventura gráfica, y, aunque tengas que recolectar algunos objetos, no sólo tienes que llevarlos de un sitio a otro sino que tienes que usar la lógica y el sentido común, primero para combinarlos de modo correcto y luego para utilizarlos en el lugar adecuado.
El sistema que utiliza es el point ‘n click y para interaccionar con los objetos tienes que estar cerca de ellos. El robot puede estirarse o encogerse con un solo clic, lo que te aportará múltiples posibilidades de interacción. Algunos puzzles son bastante complicados, lo que puede exasperar a más de uno; existe en todas las pantallas una bombilla que te dará una idea de qué hacer mediante una viñeta animada, aparte hay algo que es muy original: es un mini-juego en plan Shoot ‘em up al estilo R-type en el que tienes que disparar a unas arañas y no estrellarte, si consigues finalizarlo abrirás la solución-guía representada de forma gráfica, no escrita, como si de un story board se tratara, esto te asegura no quedarte nunca atascado, pero hay algo muy curioso, y es que, aunque consigas abrir la solución y sigas las instrucciones, algunas veces depende de tu propia habilidad el poder solucionar el puzzle, yo, en mi experiencia de juego tuve momentos memorables como, por ejemplo, cuando jugué a las cinco en raya en la zona del bar, daba igual que vieras la guía, todo dependía de si podías ganar a las cinco en raya o no.
Hablando de los mini-juegos hay que decir que son uno de los puntos fuertes, jugarás desde al Space Invader de toda la vida hasta las cinco en raya y todo tipo de juegos de lógica, a cual más apasionante; y tendrás que llegar hasta el final para poder continuar.
La única pega de la jugabilidad es que es muy corto y te quedarás con ganas de más.

Aspecto gráfico y sonoro.

Maravilloso. Un exquisito diseño de los personajes y de los escenarios donde te puedes deleitar y quedar embobado mientras juegas (genial la escena de los músicos), las texturas, las trazadas de lápiz que se pueden distinguir por ejemplo en los edificios de fondo, todo en conjunto crean un mundo cautivante, combinado con una banda sonora espléndida consiguen una atmósfera envolvente, que acompaña al jugador en un mundo del que no querrá salir. Todo está hilvanado de una manera dinámica, perfecta, la jugabilidad, el entorno, la banda sonora.
En algunas partes del juego aparece sólo una zona de la pantalla, lo demás lo irás descubriendo según avances, esto genera intriga, misterio, y ganas de saber qué hay detrás de una puerta. Este recurso es muy original y ya lo utilizaron en juegos creados por el mismo estudio: Samorost y Samorost II.

Conclusión.

Machinarium es una pequeña joya, un diamante en bruto, que puede gustar tanto a los jugones como a los que están cansados de tanto artificio. Te enamorará su aspecto gráfico, te divertirá por su historia (dura y tierna a la vez) y te enganchará su jugabilidad.
Es impecable a nivel gráfico y sonoro, y comparado con otros videojuegos, con un coste mucho mayor de producción, los pasa por encima.
Es difícil aburrirte con este juego, si te atascas siempre tienes la opción de usar la guía que nos acompaña a lo largo de las aventuras del robot.
Todo esto por un módico precio, algo que se agradece en los tiempos que corren, disfrutarás más de lo que te has gastado.
En definitiva, una apuesta genial de Amanita Desig por el mundo de los juegos independientes, por el buen gusto, por el arte en los videojuegos, por los juegos de autor y por el afán creativo.
No sé vosotros, pero yo estaré pendiente de lo que hagan estos chicos de Amanita Design y espero ansioso su próxima obra de arte.

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