¿Relato fantástico o fábula para adultos?, por Laudine.

El secreto del Bosque Viejo cuenta la historia del coronel Procolo, un autoritario y taciturno militar entrado en años que abandona el ejército para hacerse cargo de unas tierras heredadas de un pariente. Procolo no tarda en ambicionar la herencia de un sobrino suyo, Benvenuto, huérfano y encerrado en un internado próximo a la finca. Se trata de El Bosque Viejo, un espacio protegido rico en árboles milenarios cuya madera el coronel ansía explotar. Pero el Bosque encierra un mundo increíble, un universo propio donde lo fantástico es lo normal, con genios que adquieren forma humana, vientos que tienen personalidad, animales que conversan con los hombres y hasta se permiten el lujo de juzgarlos, formando una férrea comunidad que convive en equilibrio hasta la llegada del militar, al que la envidia y el deseo de poder corroen hasta planear el asesinato de su propio sobrino. El Bosque Viejo, con sus habitantes y rincones, irá convirtiendo el alma del coronel hasta su heroico pero triste final.

El conflicto se desata cuando el coronel desea el Bosque Viejo a toda costa, aunque para ello tenga que matar a su sobrino y esclavizar a los genios. Por suerte, el cambio del protagonista llega casi al final del libro. El niño cae enfermo y el coronel se da cuenta de que es su única familia. Su codicia le ha hecho tan mezquino que ni su sombra le quiere acompañar, condenándolo a una soledad total y absoluta que no desea. Cuando libera a los genios de su servidumbre, el coronel también entiende que el Bosque Viejo nunca podrá pertenecerle. Porque el Bosque Viejo no pertenece a los humanos, si no a todas esas criaturas, animales, genios, árboles, vientos, que lo habitan desde hace miles de años…. Tío y sobrino son almas a la deriva, el uno por su carácter agrio, el otro por su debilidad. Dos personas resignadas a su soledad que, cuando descubren que se podrían tener el uno al otro, ya es demasiado tarde. Dar valor a cosas como la valentía que adquiere Benvenuto, la piedad que alcanza Procolo, la humildad del viento Matteo para asumir su fin en el último capítulo, parece ser el tema principal del relato. Un viaje hacia el reconocimiento en sí mismos de esas tres virtudes.

Si bien podría considerarse un relato para niños, es indiscutible que encierra una enseñanza para los más adultos, una reflexión en forma de fábula sobre cómo la envidia y la codicia puede hacernos mezquinos. Ambos protagonistas sufren una transformación gracias al Bosque. El coronel, una conversión interior, mientras que en el niño se trata de una lucha por sobrevivir en un mundo sin padres ni parientes y donde su única familia, sus amigos del internado, le ridiculizan y le humillan hasta puntos realmente conmovedores en el relato.

Mientras Benvenuto crece y madura y el coronel Sebastiano Procolo recibe su lección de humanidad, el lector les va acompañando en silencio, dejándose embaucar por ese sorprendente Bosque donde la fantasía es algo tan natural y cotidiano como hacerse una tostada para desayunar.  Estamos ante un relato fantástico que curiosamente se desenvuelve en un escenario muy realista. Son precisamente esos elementos fantásticos los que unas veces jugarán a acosar a Benvenuto por orden de su tío o a salvar su vida como en el episodio de la cabaña. Estos seres fantásticos, con sus discursos y acciones, harán ver al coronel que el amor de la familia es más importante que poseer sus propiedades.

Los hechos abarcan desde primavera de 1925 hasta el 31 de diciembre de 1926. El tiempo transcurre de forma lineal, si bien se anotan a modo de anécdotas asuntos del pasado y comentarios que harán los personajes del Bosque en un futuro sobre los acontecimientos que se narran. Los capítulos son cortos, hasta los hay que no llegan a las dos carillas, consecutivos en la narración. Algunos capítulos, aún así, se detienen más que otros en un personaje concreto para explicarnos algo que jugará en un hecho que se contará en el capítulo siguiente. De esta forma se ve la evolución de los personajes y se llega a entender por qué actuará como lo hará. El relato cuenta con un ritmo rápido gracias a esa estructura en capítulos cortos, de fácil y rico léxico, con estructuras simples pero efectivas. La velocidad a la que acontecen los hechos es vertiginosa. Las emociones que bañan cada capítulo hacen que el lector se vea arrastrado página tras página. A esto se le suma la inquietud por la suerte que correrá Benvenuto y el Bosque Viejo.

El narrador es omnisciente y habla en un tono muy distendido, con mucha familiaridad hacia los personajes y hacia el lector. Confieso que fue algo que en un principio me incomodó e hizo que me costara más entrar en la historia. Soy de las que esa familiaridad se la acepto a un narrador en primera persona, pero no a un narrador omnisciente que va de “colega mío”, pues me resulta muy chocante. La frescura narrativa es igualmente sorprendente. Las notas del autor a pie de página son jocosas y burlonas. Poco a poco fui entrando en el juego y entendiendo que ese tono es necesario para entrar como lector en esa forma tan particular de tratar la fantasía que hace Dino Buzzati. Es decir, como si la fantasía fuese lo más normal del mundo y que el hecho de que las urracas y las ratas hablen sea algo cotidiano.

Muchos son los personajes que dan color a esta historia. El Coronel Sebastiano Procolo, falto de amor, con corazón duro, rígido y meticuloso, de fuerza descomunal pese a ser alto y delgado. Benvenuto, un niño de diez años debilucho y con la autoestima por los suelos, tan falto de cariño que duele. Su desamparo es conmovedor. El genio Bernardino representa la complacencia y el respeto hacia los árboles. También esa complacencia a modo de sumisión está en el criado Vettore, el único que da algo de cariño al niño, y en el siempre predispuesto capataz Auti. Luego está el viento Matteo, coprotagonista de la narración, un viento brutal y despiadado venido a menos y que quedará bajo las órdenes del coronel después que éste lo libere de su encierro de veinte años, del que sale más debilitado de lo que creía. Durante su prisión, su lugar ha sido ocupado por el viento Evaristo, más perezoso y con menos agallas que él, pero que se ha ganado el respeto de todo el Bosque gracias a su tolerancia. Es un ejemplo de convivencia pacífica.

Este rico universo del Bosque Viejo lo pueblan otros seres como los genios de los árboles, las urracas guardianas, la rata coja y asesina, los pájaros que son testigos de cuanto acontece en la historia, y hasta una cabaña que protege al niño de uno de los intentos de asesinato del viento Matteo por orden del coronel. También están los niños del internado, en especial Berto, el que siempre le propina palizas a Benvenuto. Hay un personaje ausente, el antiguo dueño del Bosque. Se trata del terrateniente Antonio Morro, tío abuelo de Benvenuto y tío del coronel Sebastiano, un hombre pacífico que a su muerte desencadena la acción a través de su herencia.

Particularmente no me he sentido muy identificada con ninguno y eso tampoco me ayudó a entrar en la historia. Al final, es la simpatía hacia el Bosque en sí por su riqueza fantástica, y el deseo de proteger al joven huérfano de las despiadadas garras de su tío y de los otros niños, lo que me hizo seguir leyendo. Aunque francamente no lo tendría como libro de cabecera. Desde mi punto de vista, cada personaje aporta una enseñanza, tienen defectos, pero también virtudes que se nos muestran no sólo mediante sus propias acciones si no también sobre como éstas afectan a los otros personajes y como estos personajes a su vez describen a aquellos otros, dotando así a los personajes de una gran riqueza.

Para terminar, el tratamiento de la fantasía, como ya he dicho, se hace con total naturalidad. Es en el capítulo cinco, una vez presentados los personajes y el Bosque Viejo, cuando una urraca guardiana se pone a hablar con el coronel como si eso fuese lo más normal del mundo y a él ni le sorprende. Confieso que me chocó la forma en la que el autor introdujo la fantasía, así a bocajarro, y tardé en creerme ese pacto con el lector. A medida que se desarrolla la historia, se desvela la existencia de los genios, raza fantástica dentro de ese mundo de fantasía animal, las aves hablan con los humanos sin sorpresas, y hasta una cabaña tiene opiniones propias, el lector entiende que se encuentra dentro de una fábula, y es bajo esa percepción por la que entré en la fantasía de Buzzati. Pero como digo, en ningún momento, al menos yo como adulta, dejé de ser consciente de encontrarme en una fábula, más que en un relato fantástico. Estos animales, vientos, etc. que pueblan el Bosque se rigen por sus propias leyes y tienen sus jerarquías establecidas. Hasta cuentan con un noticiario y poseen las mismas virtudes y defectos que los humanos, de manera que no son tan distintos a nosotros salvo porque pertenecemos a razas diferentes. Compiten entre sí, como lo hace el hombre, como Matteo y Evaristo, o hasta se lanzan insultos como en el juicio final de las aves contra Procolo. A veces entran ganas de que participen más en la acción, ya que se limitan a ser testigos. Por ejemplo, los pájaros no ayudan a Benvenuto cuando los niños prenden fuego a la cabaña, pese a presenciar lo que ocurre. Tampoco le ayudan cuando su tío lo abandona a su suerte en el Bosque para que muera de hambre, pero sí lo pregonan a los cuatro vientos y tildan de mezquino asesino al coronel, cuando tampoco ellos han hecho nada por evitar la tragedia.

Para mostrar este mundo de fábula no hay abuso de descripciones. Son bastante precisas y casi siempre dentro de la acción. Nunca son gratuitas. Cuando el narrador describe es porque esa descripción va a servir para entender la acción que se va a dar a continuación. Además, el léxico no es nada barroco, todo lo contrario.

El secreto del Bosque Viejo
Dino Buzzati

  • Editorial: Gadir
  • Año de publicación: 2006
  • Páginas: 213
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9788493523756

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Entradas relaccionadas:

  1. “Algo había pasado”, de Dino Buzzati
  2. “Dulce y lejano” (El círculo secreto, vol.III), de Libba Bray
  3. “El nombre del viento”, de Patrick Rothfuss
  4. “Sueño del Fevre”, de George R.R. Martin
  5. “El libro del cementerio”, de Neil Gaiman