Vie 11 Abr 2008
… y Crónica 3
Creado por Gornon en Crónicas
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5 abril 2008
Cómo pasa el tiempo. Sin darnos cuenta estamos ya en abril y hemos terminado el curso de Literatura Fantástica. Para celebrarlo no dimos un más que merecido homenaje al final de la última clase. Cada uno aportó sus especialidades culinarias y su buen humor para que todos nos quedáramos con un buen sabor de boca y un bonito recuerdo de este tiempo en el que hemos compartido algo más que una afición común. Varios de nosotros continuamos en el nuevo curso, pero echaremos de menos la mágica voz de nuestra sartan particular y la mirada inocente y curiosa de una ninfa que nos cautivó a todos. A ellas les deseamos toda la suerte del mundo en sus nuevas empresas y les recordamos que seguiremos leyéndonos en el mundo virtual.
Pero como quiera que toda esa fiesta nos supo a poco, el sábado decidimos convocar la TERCERA GRAN QUEDADA DEL GREMIO DE ESCRITORES FANTÁSTICOS, la primera de la era post-blog. El objetivo: una partida de rol. El juego: Aquelarre.
El loco al que se le ocurrió ofrecer su casa como lugar de celebración fue Pablo, nuestro druida cibernético con aspiraciones de halcón. A él y a Lola, su maravillosa esposa, les estaremos eternamente agradecidos por acogernos.
La hora de comienzo eran las siete de la tarde y, como suele ocurrir, casi nadie llegó a su hora. Lo más sangrante vino por mi parte, ya que el encargado de relatar el acontecimiento fue el último en llegar, más de una hora y media tarde.
Aún así, no todo estaba perdido. Gracias a la tarde de comienzos de primavera que pudimos disfrutar y a la magnífica conducción de Carlos, nuestro Master, sólo tardamos dos horas y media en preparar los personajes y comenzar la partida. Y es que no sabéis cómo se puede llegar a desvariar mientras se tiran los dados y se acompaña de comida y bebida a discreción.
Así las cosas, poco a poco fuimos convirtiéndonos en habitantes de la Península Ibérica a finales del siglo XIV. Un bardo con ramalazos de bufón pasó a ser un pirata sin barco perdido en medio de la llanura aragonesa; el druida se convirtió en un alquimista empeñado en utilizar sus pócimas a las primeras de cambio; menos mal que Lola adoptó pose de curandera y sentido común; la elfa con mirada de dragón quiso ser bruja en una época de intransigencia y nos deleitó con juegos de manos propios de Babidí; nuestra ninfa se transformó en una peligrosa bandida con la lengua cortada a la que dejamos abandonada en la posada; la vindhecad se metamorfoseó en una suerte de Queen Latifah torpe y desgarbada que quería ser artesana; y un dragón encerrado en cuerpo de enano acabó como un guerrero árabe más pendiente de dar placer a su recién adquirido cuerpo que de luchar contra sus enemigos.
Y rodaron los dados. Y comenzaron los problemas. Y entre los votos a bríos, las pasiones desenfrenadas, el licor de luciérnaga y el empeño en conseguir una vieja espada ¿de leyenda?, apenas conseguimos salir de la posada. Y no todos lo conseguimos. Sólo las voces de Carlos, metido en todos y cada uno de sus PNJs (toma término rolero) con precisión alarmante, consiguieron hacernos avanzar.
Tuvimos que posponer el viaje para la siguiente quedada cuando la hora dejó de ser bruja para convertirse en algo más peligroso y entrañable. Aunque aún dio tiempo para reducir a un grupo de aldeanos que quiso asaltarnos. Y es que un 03 hay veces que viene muy bien.
Los que nos quedamos terminamos a una hora tan indecente que es mejor que no se sepa. Hablamos y hablamos y hablamos, sobre todas las cosas de las que pueden charlar un grupo de amigos tras una agradable velada, cuando lo divino y lo humano se confunden en el silencio de la noche y en el deshielo alcohólico (¿creíais que no me iba a poner rimbombante ni a utilizar ningún tópico en esta crónica? ¡Ja!).
La aventura continuará en menos de quince días, gracias al generoso ofrecimiento de Ángela. Mi querrida Queen, no szabes lo que te eszpera.
Nos leemos.