Entrevistas


Apenas han dado las dos de la tarde del mismo sábado 7 de junio cuando me dirijo de nuevo al stand de la Editorial Marenostrum. Javier Araguz sigue firmando ejemplares de su libro y mis tripas me recuerdan que hace más de tres horas que no les doy trabajo.

Firma que te firma

Resuelto, me planto delante de la caseta y dejo que Laura Crespillo, también escritora de literatura infantil y juvenil, con la que antes había concertado la entrevista, me reconozca y me indique cuándo puedo empezar.

Espero un par de minutos a que el autor termine y me hago incluso más visible. Laura por fin me ve y hace señas para que pase dentro de la caseta.

Cuando entro y le dice a Javi (así prefiere que lo llamen) quién soy y para qué estoy allí, éste sonríe afirmativamente, aunque me mira como quien observa un objeto que no debería estar ahí. Suelo causar esa sensación demasiado a menudo.

Gornon: Bueno, Javier, muchas gracias por poder atenderme en medio de este follón. La primera pregunta para mí es la más difícil. Además, nos la hacen al inicio del curso de Literatura Fantástica en la Escuela de Escritores. ¿Qué es la fantasía?

Javier Araguz: Bueno, pues no sé. A ver, creo que es el único género literario que, además de entretenerte y hacerte reflexionar, te hace soñar. Creo que es lo más cercano a un sueño convertido en letra.

G: ¿En qué momento un cineasta e ilustrador como tú decide o siente la necesidad de empezar a escribir una historia de fantasía?

JA: Realmente, creando historias, sin tener en cuenta el formato en que las plasmaba, es decir, un arte plástica o literaria, desde muy pequeño, de toda la vida, vamos. Lo que pasa es que primero pasé por la ilustración, luego por el cómic, después me dio por el cine y al final por la literatura. Empecé a los dieciocho años porque quería sorprender a mi novia con un cuento de veinticinco páginas y cuando pasé de ese número me di cuenta de que el cuento iba a convertirse en algo más grande. Cinco años después tenía un libro de cuatrocientas cincuenta páginas. Y a partir de ahí dije: vale, se me da bien (o eso creo) y me gusta mucho, disfruto mucho escribiendo, así que para adelante. Tuve la suerte de que lo publicaron y ahora parece que empiezo a encauzar esto como una especie de carrera. Pero bueno, a ver qué pasa.

G: En el caso de la serie El Mundo de Komori, de la cual ya está publicada la primera parte, con el título La Tierra de Alidra, el mismo título pide esta pregunta: ¿qué fue primero: la historia o el mundo de Komori?

JA: Pues a ver. A mí siempre me han gustado los mundos, la gente que crea una cosmología entera, como Terry Pratchett o como Tolkien. Es decir, que no sea una historia y ya está, sino que es todo lo que la rodea. En el caso de El Mundo de Komori primero fue el personaje principal, que nació por otro motivo muy distinto, ya que era para una revista de manga y era una especie de personaje que salía contestando el correo; a partir de ahí evolucionó, quise hacer el cuento y luego explotó y salió todo lo demás. Y fue muy divertido: tener el personaje principal y luego también crear el marco y el contexto donde vive me llamaba la atención; no era sólo un personaje y su historia, sino todos los elementos que hacen que se pueda mover por su entorno. Luego vino la historia concreta que cuento en la trilogía.

G: Centrándonos en ese mundo, ¿cómo es el proceso de su creación?

JA: Muy sencillo.

G: ¿Sencillo? (me río con sorpresa).

JA: Sí, sí, para mí, sí (se ríe por mi sorpresa). Yo tengo una manía y una metodología muy clara: soy un obseso de las libretitas. Siempre llevo una encima y ya puedo estar en el tren, caminando o en cualquier otro sitio que se te pueda ocurrir, que si tengo una idea, me la apunto, tengo otra idea, me la apunto. Tengo miles de…, bueno miles, me he pasado (nos reímos de nuevo), cientos de libretas llenas de ideas, tampoco exageremos, y cuando quiero crear una historia o un mundo nuevo me releo y clasifico todas estas ideas (es una locura esa parte del trabajo), y a partir de ahí las pongo un poco en orden, las selecciono, hago una especie de criba e intento mantener la esencia de la historia o del mundo aplicando esas ideas. Como ves, para pensar lo que voy a escribir no me siento delante de un ordenador y espero a que se me ocurra algo, sino que ya lo tengo desde hace mucho tiempo escrito y cuando estoy en el ordenador ya estoy escribiendo con la estructura y las ideas ordenadas.

En este momento de la entrevista nos interrumpen. Javi tiene que firmar a un par de visitantes de la Feria a los que Laura ha conseguido convencer. Esta mujer tiene una capacidad de persuasión increíble. A eso se llama trabajo de editor.

Aprovecho los dos o tres minutos que tarda Javi para mirar la Feria del Libro de Madrid desde el interior de una caseta. La perspectiva es más que curiosa. Parece una película antigua en la que sólo se oyen voces y conversaciones inconexas conforme la gente va pasando por delante. Sin embargo, la sensación es de una extraña autocomplacencia.

Algún día, me digo en silencio. Algún día

Retomamos la conversación mientras la novia de Javi (me vas a perdonar, pero no recuerdo tu nombre) nos hace unas fotos.

G: Aunque casi me has contestado ya con lo que has dicho, voy a seguir el guión. Cuando comienzas una historia como la de El Mundo de Komori, una historia que se prevé larga, ¿tienes claro el final o éste surge mientras escribes?

JA: De hecho, lo primero que tengo pensado siempre cuando empiezo una historia es el final: se puede decir que yo escribo toda la historia para llegar a ese final o a ese objetivo. Y encuentro que es una forma muy buena de empezar a trabajar porque siempre sabes hacia donde vas y nunca pierdes el norte en el camino. Es una lección que aprendí muy al principio del todo y esa manía aún no la he dejado, y que, además, para mí es esencial: ir a algún sitio sin saber exactamente cuál va a ser el final te puede llevar a perderte por culpa de las curvas, y eso puede ser un poco peligroso.

G: Sabes adonde ir, pero ¿saber cómo ir desde el principio?

JA: Eso no tanto. Aunque trabajo con una estructura bastante detallada y una ficha de personaje, a veces las cosas surgen espontáneamente. Hay que dejar también un poco de diversión para el camino.

G: Entonces, no eres un autor que se pueda definir como esclavo de sus de sus personajes, ¿o sí? ¿Alguna vez un personaje te ha dicho: por aquí no?

JA: Soy esclavo en el sentido de que sufro mucho haciéndoselas pasar canutas a los personajes. Cuando tengo que hacerle algo a un personaje que no me gustaría hacérselo a una persona en la vida real, me cuesta mucho dar ese paso. Pero, claro, es esencial para la trama y para que avance la historia, así que al final lo hago, aunque la identificación que alcanzo con ellos me haga sufrir a mí también un poco.

G: Eso es debido, me imagino, a que hay una parte en cada personaje.

JA: Sí, por supuesto. Un poquito de mí está en cada personaje. De hecho, a veces he llegado a pensar si coges a todos mis personajes, los juntas, haces una bola y logras un personaje muy grande, en el fondo soy yo; es decir, si le quitas la morralla, acabo siendo yo.

G: ¿Te ha llevado eso a hacer algún cameo como personaje en alguna de tus historias? Algún personaje que puedas decir: éste soy yo.

JA: Soy yo, no. Pero otra gente que conozco o algún nombre puesto en homenaje a algún autor, sí. De hecho hay un personaje que se llama Birton, por Tim Burton. O, por ejemplo, uno de los tres amigos de la protagonista, Grimo, está basado en un ochenta por ciento en un amigo de mi hermano pequeño: el carácter, la forma física,… El personaje se puede quitar los brazos y las piernas, el amigo de mi hermano, no (Javi hace esta aclaración porque ha debido ver en mi cara cómo me imaginaba a un chaval de diez años con mochila desmembrándose en el recreo). En cuanto a mí, de momento no he llegado a ese nivel de egocentrismo como para decir me pongo aquí de héroe o me pongo aquí de personaje. Creo que ya tengo bastante con dar un cachito de mí mismo a cada uno de los protagonistas.

Sorpresa

G: ¿Cuáles son los autores, de fantasía o no, que más te han influido?

JA: Bueno, influido, que no quiere decir que sean los autores que más me gusten, pero que fueron importantes cuando empecé a escribir, supongo que Terry Pratchett y William Goldman. Me cuesta mucho decidirme por cuál autor o autores me gustan más. Sí que tengo claro, en cambio, cuáles son los que odio a muerte. Por otro lado, siempre he dicho que considero que el libro está más inspirado o tiene más reminiscencias de lo que es el cómic, el cine y la animación, incluso un poco de los videojuegos, que de la propia literatura. Tiene algunos truquillos, algunos personajes arquetípicos, pero se nota bastante que este primer libro es muy visual y que he bebido mucho del cómic y del cine.

G: Y dentro del cómic, ¿qué autores te han influido más para este libro?

JA: De todo. Empezamos por Akira Toriyama, Masakazu Katsura, Rumiko Takahashi, pasamos por Hayao Miyazaki, Disney y terminamos en Art Spiegelman y diversos autores de novelas gráficas, como las llaman ahora y que a mí me parece un eufemismo, que son un poco más espesillas y parece que tienen poco que ver con El Mundo de Komori, pero que también me han influenciado e inspirado mucho a la hora de escribir. De cómic la verdad es que no le hago ascos a nada: me leo hasta El Jueves.

G: ¿Qué libro estás leyendo ahora?

TG: Yo tiendo a leerme un par de libros a la vez. Estoy acabando, me quedan unas páginas, La Invención, de Hugo Cabret, que no sabía ni de qué iba y se puede decir que me ha entretenido. Y luego uno que me ha enganchado bastante, que es Eclipse, el tercero de la trilogía de Stephenie Meyer.

G: ¿Y un libro que recomiendes?

TG: La Princesa Prometida, de William Goldman.

Asiento con fervor a la respuesta de Javi y, tras una mirada mutua de complicidad, ambos recitamos una de las frases más míticas de la literatura (con perdón): Me llamo Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre: prepárate para morir. Menos mal que Laura Crespillo nos devuelve a la cordura.

G: ¿Con qué personaje, raza o animal fantástico te identificarías?

TG: Uff, vamos complicando el asunto. Me lo preguntaron hace poco y me salí por la tangente diciendo que el dragón, por aquello de la dualidad, que igual puede ser sabio que fiero… La verdad es que no me gustan las etiquetas. Igual te diría que alguno de los personajes de El Mundo de Komori, que puede ser una mitología más nueva, más rarilla y original, dentro de lo que cabe. Pero no me sabría decidir, porque estoy muy contento con el ser humano.

G: ¿Te consideras friki?

TG: Bastante. Sí, por supuesto. De hecho, yo empecé, entre comillas, con la literatura y todo esto dirigiendo una revista de manga, anime y cultura japonesa. Si digo que no soy friki me van a pillar seguro. Pero soy friki en el buen sentido de la palabra: no me he llegado a disfrazar todavía.

G: ¿Has jugado al rol?

JA: Bastante poco. Más que nada he visto jugar al rol y me han intentado enseñar. Pero me resulta demasiado laborioso, hay que emplear mucho tiempo y cuesta aprender.

G: Entonces la siguiente cuestión es absurda, porque iba a preguntarte si creías que era necesario jugar al rol para escribir fantasía.

JA: Necesario, no. Pero es interesante. Yo siempre he pensado que los que hacen de master son escritores en potencia; se pasan la vida creando y, además, la mayoría de las veces es al momento.

G: Nos quedan un par de preguntas. ¿Nos puedes adelantar algo de tus próximos proyectos? Siempre que se pueda decir.

TG: Los dos proyectos inminentes, en cuanto a literatura, son los dos siguientes volúmenes de El Mundo de Komori. No puedo revelar aún los títulos porque las chicas del foro me matarán, ya que les he prometido que en una semana lo diré (Efectivamente, poco después de realizar esta entrevista se ha desvelado el título del segundo volumen: El Príncipe de los Gatos. Esto me pasa por ser tan lento). Entonces el segundo libro sale entre octubre y noviembre de este año y el tercero saldrá el año que viene. A partir de ahí termina la historia, no quiero alargarla por alargarla, y pretendo extender el mundo, si funciona, en otras direcciones, creando historias nuevas con otros personajes que han sido secundarios (spin-offs), o incluso pasarla al cómic o al cine, que es mi sueño y ambición total. Aparte de El mundo de Komori tengo entre manos La Carta Roja, que empezó siendo un cortometraje y va acabar siendo un libro, y espero que igualmente una película, ya que también es muy visual. Tendrá una extensión más corta, no más de trescientas páginas, y es autoconclusivo. Además, va dirigido a un público de algo más de edad.

G: Y por fin la última. Un consejo para aquellos locos que quieran dedicarse a escribir literatura fantástica.

TG: Sé que es un topicazo, y yo lo pensaba cuando me lo decían: ser constante, no rendirte y no aburrirte. Aunque pienses que eres un negado, que eso no lo va a leer nadie, que no le gusta ni a tu padre, ni a tu madre, ni a tu abuela, da igual: tú acaba el libro. A las malas ahora mismo hay mil maneras de publicar, y ya no digo sólo editoriales, sino que hay formas en Internet de autoeditarse a coste casi cero. Y considero que escribir un libro es algo que llena un montón y siempre vas a encontrar a alguien que lo quiera leer o alguien a quien le guste lo que escribes. Por lo cual, sepas o no, o te creas capaz o no, escribe y aprende escribiendo. Es como ir en bici: yo antes había escrito guiones, pero no me consideraba para nada capaz de escribir una obra de literatura fantástica. Y, en cambio, ahora me siento muy seguro de ello.

Son casi las dos y media y las casetas de alrededor comienzan a cerrar. El tiempo ha ido más que justo. Y me lo he pasado como el enano que soy.

Antes de que me echen (por las buenas) le pido a Javi que me firme un ejemplar de La Tierra de Alidra y a su novia (sigo sin acordarme del nombre) que nos haga una foto con mi cámara. Le agradezco mucho que también me mandara las que hizo ella.

El final

Agradecerle de nuevo a Laura Crespillo, como representante de la Editorial Marenostrum, todas las facilidades que me dio.

Y a Javi, primero que me perdone por tardar tanto en publicar la entrevista (sic); y segundo, decirle que me divertí y me reí mucho durante el rato que compartimos. Prometo leerme La Tierra de Alidra y colgar una crítica en este blog. Y lo firmo,

Gornon

Aquí tenéis tres enlaces que os pueden interesar:

El mundo de Komori: http://www.elmundodekomori.com

Web oficial de Javier Araguz: http://www.javiaraguz.com

Editorial Marenostrum: http://editorialmarenostrum.es

Sábado, 7 de junio de 2008. Son poco más de las doce y cuarto de la mañana cuando salgo de esa suerte de catacumba apartada del mundo exterior que es el metro de Madrid y emerjo a la realidad de la primera mañana soleada de la que se puede disfrutar en la capital desde hace meses. Hacía tiempo que no paseaba por el Parque del Retiro y he elegido el mejor día del año: solecito, ni frío ni calor, una brisa agradable… Miro la hora y reniego por lo bajo. Tengo menos de dos horas para hacer algo que no he hecho en mi vida y no puedo disfrutar de un paseo relajado.

Aumento el ritmo hasta llegar al comienzo de la Feria del Libro y oriento mis pasos hacia la caseta 252. Mi rabia se debate entre la gente que no me deja ir lo suficientemente rápido y la vista de tantas casetas y libros de los que no puedo disfrutar. Paso por delante de una en la que Javier Negrete está detrás de una cola demasiado larga como para siquiera pensar en pararme. He venido a lo que he venido.

Llego antes de lo que creía: este año han puesto la caseta de Equipo Sirius más centrada, no como el año pasado, que estaba casi al final del todo y estuve a punto de no llegar a que Tobías Grumm me firmara el tercer volumen de La Tierra del Dragón. Pero eso es otra historia.

Me quedo a la sombra, a una distancia prudencial, para observar la situación. Durante los siguientes quince minutos hay un trasiego constante de gente por la caseta y no veo la oportunidad de acercarme sin molestar (y sin que mi sentido de la vergüenza se vea afectado). Decido darme un pequeño paseo por las casetas colindantes para relajarme. Todavía queda tiempo.

Mientras paseo recuerdo que Javier Araguz también firma hoy. A lo mejor está más libre y puedo romper el hielo con él. Más quisiera. Aunque no hay cola, cuando termina de firmar un ejemplar aparece otro aficionado. Así no hay manera.

Si no consigo decidirme voy a entrar en un bucle temporal del que nunca podré salir. De repente, se me enciende la proverbial bombilla y no me lo pienso más. Consigo concertar una cita para las dos de la tarde y me convierto en un enano feliz. Lástima no haberme traído la pipa para celebrarlo.

Confiado por el éxito recién obtenido, vuelvo a la caseta donde está Tobías y aplico la misma táctica. Me acerco al editor, una persona con la que hablo prácticamente todos los años en la Feria y que, por supuesto, no me acuerdo de su nombre, ni espero que él me reconozca. Pero esa cercanía sucinta y mi experiencia recién adquirida me ayudan a preguntarle si podría pedirle a Tobías que me concediera una entrevista. No me pone ninguna pega y aprovechamos que en ese momento está todo más tranquilo para ponernos a ello. Tobías, o mejor dicho David Mateo, se muestra encantado con la idea.

Y comenzamos.

Gornon: Lo primero, muchas gracias… David, ¿verdad?

Tobías Grumm: David.

Gornon: Se me va lo de Tobías.

Tobías Grumm: (se ríe) Suele pasar.

G: La primera pregunta para mí es la más difícil. Además, nos la hacen al inicio del curso de Literatura Fantástica en la Escuela de Escritores. ¿Qué es la fantasía?

TG: ¿La fantasía? Qué difícil es definir ese concepto de alguna manera. Para mí la fantasía es lo que nos hace divagar, nos hace pensar, nos hace divertirnos. Pensamos en otros mundos, algunos extraños al nuestro, algunos más cercanos, pero que de alguna forma la mente te hace imaginar y te hace desarrollar. Incluso existe la fantasía especulativa, que te habla de mundos próximos que pueden darse en cualquier momento y que están a la vuelta de la esquina. Además, creo que la fantasía es el mejor vínculo para atrapar al lector y mantenerlo sujeto durante todas las páginas que dure el libro.

G: ¿En qué momento decidiste o sentiste la necesidad de empezar a escribir literatura fantástica?

TG: De toda la vida. Es decir, yo empecé a leer casi con El Hobbit, La Historia Interminable, por supuesto, un libro de cabecera, El Principito, etcétera, etcétera. Y lo cierto es que aunque no sólo he leído fantasía, sino que he intentado experimentar con otros géneros, siempre me ha gustado leerla y siempre me ha gustado escribirla, desde que era un chavalillo. Toda la vida escribiendo, pues toda la vida escribiendo fantasía.

La entrevista resultó muy relajada y divertida

G: De ahí a publicar, ¿el paso es muy grande?

TG: Pues lo cierto es que lo mío fue muy curioso, porque empecé como empezamos todos: por gusto, por pasar el tiempo. Pero poco a poco te vas dando cuenta de que la literatura es como un life motiv que te impulsa, que te hace seguir avanzando y seguir escribiendo. Y llegó un momento en que hay una serie de vacíos que tienes en tu vida y que esos vacíos los puede cubrir perfectamente un libro. Llegó un momento en que me dije “vamos a intentar publicarlo”. Contacté con Equipo Sirius, ellos vieron la posibilidad de que el libro saliera adelante, vieron algo en el libro para que mereciera la pena publicarse, y desde entonces ya han salido tres libros con Equipo Sirius, una antología e incluso algún libro juvenil.

G: Centrándonos ya en la serie, aún por terminar, de La Tierra del Dragón, ¿qué fue primero: la historia o el mundo en el que transcurre?

TG: La historia. Yo la verdad es que lo tengo muy claro. Creo que fue Javier Marías el que dijo: ¿cómo escribe un autor: con mapa o con brújula? Cuando haces referencia a este estilo de escritura siempre estás hablando del argumento: ¿eres un autor pasional que te dejas llevar por el corazón o antes de empezar a escribir lo planificas todo? Para mí es esencial la historia, ya que es, junto a los personajes, lo que va a acabar enganchando al lector. Si tienes claro el argumento, puedes vestir el mundo que estás creando con los colores que quieras, con la mitología que quieras, hacer más grandes los personajes,…

G: Partiendo de ahí, ¿sigues algunas premisas para ir vistiendo ese mundo o todo surge conforme te lo pide la historia?

TG: Lo cierto es que La Tierra del Dragón fue un pelín más impulsivo. Es decir, estaba empezando a escribir, no llevaba la planificación que llevo en estos momentos y sí que iba evolucionando conforme a la necesidad que yo tenía de mover a los personajes. Empezamos, por ejemplo, en Abisinia, que es un país más inclinado hacia el mundo medieval, pero luego vamos recorriendo todo lo que es el continente de Argos y se ve que hay partes más desarrolladas que otras. En esta historia me ha gustado mucho promover la aventura y eso hace que el mundo se desarrolle en función del argumento del libro.

En este momento de la entrevista nos interrumpen. Una madre joven viene con su hijo de diez años a que David/Tobías le firme los tres ejemplares de La Tierra del Dragón. A ella, no al chaval. ¿Quién dijo que las mujeres no leen fantasía épica? Algún descerebrado. Como no tiene efectivo y en la caseta no se puede pagar con tarjeta, nos deja al niño en prenda y se va a un cajero.

Continuamos la entrevista cuando David termina de autografiar los libros. La compradora todavía no ha vuelto, así que el niño se queda escuchándonos.

El chaval lo estaba flipando

G: Al hilo de lo que estábamos hablando, en una serie como La Tierra del Dragón, que ya va por el tercer volumen y ¿camino del cuarto? (asiente con una sonrisa), ¿tenías claro el final cuando empezaste la historia o va surgiendo mientras escribes?

TG: La saga de La Tierra del Dragón la he dividido en dos partes: una primera parte que serán cuatro libros y una segunda con otros cuatro libros. Lo que sí que tenía muy claro es cómo iba a terminar esa primera parte. Cuando me embarco en una aventura me gusta saber cómo va a terminar. Para mí es tan importante el principio como el final, como la estructura intermedia de la trama. No me gusta divagar, no me gusta iniciar un camino que luego acabe perdiéndome. Me gusta tener muy claro por dónde va a caminar el libro y hasta dónde quiero llegar. Si no, corres el riesgo de empezar a divagar y perderte tú mismo en la escritura.

G: Con lo cual, no eres de esos escritores que se consideran esclavos de sus personajes, ¿o sí? ¿Alguna vez un personaje te ha dicho: por ahí no?

TG: Sí que es cierto que a mí me gusta planificar las cosas, pero lo bueno de ser escritor es que puedes improvisar. Es decir, llegado el momento en el que el personaje te pide hacer una cosa, ¿por qué no? Siempre y cuando no me cambie lo que es la estructura de la novela. Pero si en un capítulo, llegado el momento, te está pidiendo meterte en una batalla, meterte en una pelea, meterte en la cueva en busca del dragón a ver si rescatas a la princesa o encuentras el tesoro, perfecto; si lo que se trata al fin y al cabo es mantener en vilo al lector, y todo lo que sea improvisar va a acabar significando que la propia aventura lo pide y se lo tienes que dar a tu lector.

G: ¿Has hecho algún cameo como personaje en alguna de tus historias?

TG: No, no, no, ni hablar. No me gusta, porque yo soy una persona muy normal y los personajes que salen en las novelas acaban siendo casi superhombres. No, la verdad es que me moriría de vergüenza pensar que yo estoy ahí en la novela haciendo tal y cual. Intento desconectar: una cosa es el autor y otra los personajes. Además, saldrían historias muy aburridas.

G: Pero parte de ti sí que tienen algunos de tus personajes, o todos.

TG: Muchas veces sí. Hay ocasiones que ante una situación determinada te preguntas ¿tú qué harías? Sí que es bueno que de alguna manera el escritor sea un intérprete. Cuando se pone delante del ordenador a escribir está interpretando continuamente, y si te metes en la cabeza de una damisela en apuros pues estarás con una damisela en apuros, y si eres el héroe sacarás esa vena de héroe que tienes dentro de ti. Pero por lo general me gusta desconectar: el autor es Tobías Grumm y la fuerza la tienen los personajes, y son ellos los que marcan la evolución de la novela.

G: Acabas de mencionarlo. El autor es Tobías Grumm, no David Mateo. ¿Por qué?

TG: Bueno, es una pregunta que me ha hecho muchas veces. La decisión fue del editor. Yo entonces estaba empezando a escribir y me aconsejó que la saga saliera con el pseudónimo de Tobías Grumm. Yo no me iba a negar, la verdad. Fue una decisión correcta, porque lo cierto es que La Tierra del Dragón está funcionando muy bien. Es verdad que he publicado Perversa, una antología que recopila relatos de terror, de ciencia-ficción e incluso de humor, bajo el nombre de David Mateo. Parece que Tobías Grumm ya pertenece a La Tierra del Dragón, es parte de La Tierra del Dragón y se ha quedado marcado dentro de esta saga de libros. No sé si de cara a otros proyectos estará Tobías Grumm o estará David Mateo.

G: Has hablado de El Hobbit, de El Principito. ¿Cuáles son los autores, de fantasía o no, que más te han influido?

TG: Supongo que eso va por momentos de tu vida. Tengo muchos libros de cabecera, pero en cada momento ha habido uno. Cuando era un chaval recuerdo que mi profesora de séptimo de E.G.B. me dijo: Leeros este libro; me lo llevé a casa, leí la primera página y ya no lo pude soltar. Era El Hobbit, de Tolkien. La Historia Interminable recuerdo que me la leí con unas paperas que me deformaban toda la cara y lo estaba pasando muy mal, pero el libro supuso una especie de salida para el dolor. Luego llegaron Las Crónicas de la Dragonlance, de Margaret Weiss y Tracy Hickman; por supuesto, El Señor de los Anillos, de Tolkien; ahora está George R.R. Martin arrasándolo todo. Me ha gustado leer a Laura Gallego. Me gusta leer a muchos autores españoles, como Rafa Marín, Javier Negrete y Juan Miguel Aguilera. Y por supuesto el terror: Stephen King ha estado presente durante toda mi adolescencia. No soy lector de un solo libro, sino que he tenido un recorrido muy largo y en cada momento ha existido ese libro.

G: Ahora mismo, ¿qué libro estás leyendo?

TG: Ahora mismo estoy leyendo Salamina, de Javier Negrete. Y la verdad es que me tiene hechizado el mundo de los griegos, de los persas. Como estoy metido de lleno en la novela que estoy escribiendo no leo todo lo que me gustaría, ya que los plazos de entrega apuran mucho, y Salamina me tiene cautivado.

G: ¿Y un libro que recomiendes?

TG: ¿Ahora mismo? La Espada de Fuego, de Javier Negrete. Creo que para alguien que quiera empezar a leer fantasía y siempre que haya pasado de la niñez a la adolescencia es de los más recomendables.

G: ¿Con qué personaje, raza o animal fantástico te identificarías?

TG: Huy, qué difícil. Hombre, con los elfos, por lo sabios que son (nos reímos juntos). No, la verdad es que yo en mi vida habitual no soy muy friki. Pensar en estos conceptos de fantasía me gusta cuando me pongo delante del procesador de texto y empiezo a escribir. El resto del tiempo soy David Mateo, una persona normal a la que le gusta lo mismo que a todo el mundo e intento emplear el tiempo que lleva la fantasía al tiempo que paso delante del ordenador.

G: Me acabas de fastidiar la siguiente pregunta, porque iba a preguntarte si te considerabas un friki, pero está visto que no.

TG: A ver, a ver. No llevo el traje de friki puesto, pero sí que es cierto que mis gustos personales pasan por los comics, por las películas, por las series de televisión, que ahora parece que están en auge, pasan por supuesto por los libros. Lo cierto es que a mí el mundo friki me gusta y lo vivo, aunque no lo llevo por corbata. Es más, creo que es un concepto que está muy maltratado y creo que dentro del mundo friki y dentro del mundo de la literatura fantástica existen muy buenas obras y con mucha calidad, que eso es lo que la gente pasa un poco por alto.

G: No podría estar más de acuerdo contigo. ¿Nos puedes adelantar algo de tus próximos proyectos? Siempre que se pueda decir.

TG: Obviamente la cuarta novela de La Tierra del Dragón está ahí. Va a salir, supongo, a lo largo del año que viene o del siguiente. También para el año que viene saldrá una novela con Planeta, con quien estamos cerrando ciertos matices, que se va a titular Heredero de la Alquimia. Y ahora mismo estoy con una novela de terror, que no sé con quién la voy a mover o a publicar, ya que para mí lo esencial es terminarla y ponerme a pensar en el siguiente proyecto.

G: Y ya la última. Un consejo para aquellos locos que quieran dedicarse a escribir literatura fantástica.

TG: ¡Madre mía! Si debo de ser realista, que piensen en escribir otras cosas, ya que la fantasía es un universo muy restringido y muy complicado. Si tengo que dejar salir la vena romántica que tenemos todos los escritores, que sigan adelante, porque es el mundo más delicioso en el que puedes sumergirte.

Terminamos la entrevista entre risas. El niño que nos acompañaba ya no está. Espero que la madre se lo haya llevado sano y salvo. Le pregunto si podemos hacernos una foto y sale de la caseta. En lugar de utilizar mi cámara de antepenúltima generación, Paco, el fotógrafo de Equipo Sirius, se ofrece con su pedazo de máquina de n megapíxeles. Quiero agradecerles tanto a él (que me mandó todas las fotos que nos hizo durante la entrevista) como a Jorge Ruiz Morales (ahora sí que no se me olvida) las facilidades que me dieron. Nos veremos el año que viene.

Aqu� estamos los dos después de la entrevista. Yo, por supuesto, soy el guapo

Y a David, por supuesto, decirle que pasé un rato muy agradable y divertido charlando sobre una pasión común.

La mala suerte es que se me olvidó sacar mi ejemplar de Nicho de Reyes para que me lo firmara. También será el año que viene, espero que junto al desenlace de la primera tetralogía de La Tierra del Dragón.

Aquí tenéis dos enlaces que os pueden interesar:

La Sombra de Grumm: http://lasombradegrumm.blogspot.com

Equipo Sirius: http://www.equiposirius.com