Crítica literaria


Mitología y fantasía nuestras, por Mir.

Quien piense que la literatura juvenil es una literatura «de inferior calidad»; quien esté convencido de que no se escribe buena fantasía épica dentro de nuestras fronteras o de que esta debe estar basada en las grandes mitologías nórdicas, bien puede asomarse a la trilogía O Brindo de ouro (El Brindo de oro), de Xesús Manuel Marcos, de la cual han sido publicados los dos primeros títulos: A chamada do Brindo y A Táboa da Hospitalidade.

Estamos en la época de los celtas, un tiempo en que las Brujas aún echan maldiciones; las Xidas guardan los nombres y los secretos de la naturaleza, guiando con su sabiduría a los guerreros de las aldeas arxinas de las Tierras Altas; los orives forjan objetos mágicos; y la tierra, compuesta de bosques neblinosos, ríos de corrientes arrolladoras e imponentes montañas, alberga a multitud de seres mágicos en lugares remotos. Una tierra que, descrita con gran belleza y maestría, se convierte, lejos de en mero escenario, en un personaje más —casi diríase en protagonista— de la narración: un entorno tan real y tan fantástico como lo son las regiones gallegas en las que el autor se inspira y las cuales reinventa, en parte gracias a nombres poéticos y sugerentes. Así como reinventa sus seres míticos.

El Brindo, el objeto mágico clave de la trilogía, es un cuerno de oro cuya llamada despierta el valor de los guerreros del pueblo arxina, sometidos desde hace siglos a la maldición de la Bruja de los Broncedos.

A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación de A chamada do Brindo, el autor se esfuerza por que recordemos —quienes ya la habíamos leído la primera entrega— y —todos, la conozcamos o no— nos metamos en la historia. El invierno se acerca y promete ser tan duro como el anterior, pues el pueblo arxina aún se está recuperando de la terrible batalla de la Mina de la Toca. Una misteriosa partida de guerreros ha atacado a unos pastores de la aldea de Mogoxe, matándolos o haciéndolos prisioneros y dispersando su ganado. ¿Quiénes son y de dónde han venido? ¿Por qué Selmo, el Guardián del Brindo, no los vio llegar desde la cima del pico de Brío y sopló el cuerno de oro para avisar del peligro? Los habitantes de las aldeas murmuran contra él y desconfían de su juventud. Entretanto, las Xidas —las sabias hechiceras que guían a los arxinas— han conseguido escapar de las mazmorras de la Bruja de los Broncedos y regresan a las aldeas.

Una noche, Toimil, su amigo y compañero alobri de la anterior aventura, llega malherido a la palloza de Selmo y le cuenta una historia inquietante acerca de su difunto padre, el que fuera Guardián antes que él y que dio su vida por salvar la de Selmo. ¿O no?

Tanto como almacenar leña y comida y reconstruir las aldeas para pasar el invierno, urge encontrar nueva mina, para lo cual es imprescindible la presencia de una Xida, de un orive y la del Guardián del Brindo. Selmo —acompañado de Lombán, su lobo albino—, Toimil, la Xida Valiña da Osa y el orive Rendar emprenderán un viaje con este fin, viaje que los llevará a las entrañas de la tierra. Pero en su misión se ocultan mil peligros, y no todos proceden de la malvada Bruja de los Broncedos y sus guerreros del Sur; algunos están más cerca de lo que ellos sospechan…

Como en todo buen relato épico, encontrarán en su camino objetos mágicos y compañeros sabios que los ayuden. Poco a poco, todas las piezas irán encajando…

No faltan, como era de esperar en toda historia épica —fantástica o real—, reyes, batallas, alianzas y traiciones, así como los valores clásicos de la lealtad y de la amistad.

Y, de fondo, en la memoria del joven Selmo, los ojos azules de la hermosa Candela de Abellonenia…

En resumen, una lectura altamente recomendable, no solo para jóvenes. De gran belleza literaria y riqueza de vocabulario, donde se mezclan tradición y fantasía. Recuerda lejanamente a El señor de los anillos y a otras narraciones similares, que resultan entretenidas y sugerentes, aunque quizás pequen de un cierto exceso de acumulación de elementos fantásticos.

Me refiero a un defecto que algunos autores suelen achacar a las obras de fantasía épica, aun a las de mayor calidad: el hecho de que a lo largo de la historia se vayan sucediendo aventuras, acciones y batallas, alternadas con la aparición de multitud de objetos y seres mágicos, de modo que el lector tiene la sensación de que suceden muchas cosas, a veces demasiado deprisa, mientras que el narrador olvida mostrarle el mundo emocional de los personajes, lo que provoca que le resulte difícil identificarse con ellos. Queremos sentir el miedo, el amor, la lealtad, el odio… no solo que nos lo cuenten.

No obstante, esto sucede, en mayor o menor medida, en todos los relatos épicos: cantares de gesta, cuentos tradicionales, películas y comics de acción…

Lo mismo podríamos decir de las sagas. Desde siempre ha sido costumbre suspender la historia, dejando a los héroes en una situación comprometida —y desesperando, por supuesto, a los oyentes-lectores—: cantares de gesta, romances, folletines, novelas por entregas, seriales radiofónicos y televisivos, cómics…  han seguido y siguen esta fórmula de éxito. Pero cuando sabemos que tendremos que esperar unos cuantos años para conocer el desenlace, nosotros, los pobres lectores, gritamos: ¡No hay derecho!.

Desafortunadamente, A Táboa da Hospitalidade aún no ha sido traducida al español, así que os dejamos el enlace al primer volumen: A chamada do Brindo.

El Brindo de oro
Xesús Manuel Marcos

Para comprarlo,   Casa del Libro

Aunque si os atrevéis con el gallego, también podéis adquirirlo:

A Táboa da Hospitalidade
Xesús Manuel Marcos

  • Editorial: Xerais
  • Año de publicación: 2009
  • Páginas: 416
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9788499140643

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Algo termina…, por Káralan.

Acabo de cerrar el libro (bueno, en realidad no ha sido ahora mismo, pero queda mejor así) y de darme cuenta de que Geralt de Rivia es la primera de las sagas de la nueva fantasía que ha sido publicada, ya completa, en España.

La pregunta de la mayoría de los futuros lectores a quien ya la haya terminado será seguramente: ¿Merece la pena el esfuerzo? ¿Leer ocho libros (uno está partido en dos) de fantasía? ¿Otra historia más de elfos y dragones?

Mi respuesta es que sí. No sé cómo terminarán Canción de hielo y fuego o El nombre del viento. No soy el lector típico de Fantasía Épica. De hecho es un género que no me atrae lo más mínimo. Nunca he sido capaz de pasar de la descripción de las costumbres hobbits del comienzo de El señor de los anillos y siempre me armo un lío con los mapas, las razas, los reyes, los bichos, las batallas y demás elementos del género. Pero me considero superfán de Martin, Hobb, Rothfuss y, por supuesto, Sapkowski.

¿Por qué? Porque en sus novelas no aparecen guerreros ni héroes con el peso del destino sobre sus hombros, sino personas. Personas verosímiles y vulnerables. Que se preocupan, que sufren y que, a ratos (escasos como los de la vida misma), también son felices. En las historias de estos escritores, las batallas más grandes ocurren en el corazón de los protagonistas y los dragones más peligrosos también acechan allí.

Pues bien, de todos ellos, Sapkowski es quizá el más escéptico, el más desencantado y a la vez el más idealista. En sus historias, llenas de esquirlas de hielo, de vez en cuando aparece ese acto que marca la diferencia: ese gesto heroico (pero verdadero y creíble), ese guiño de amistad o ese beso capaz de hacernos creer que todavía puede salir el sol, que Arturo regresará a Camelot y que los caminos estarán repletos de flores blancas.

Pocos escritores me han hecho reír tanto, muchas veces saltándose a la torera las leyes sagradas de la narrativa, con la confianza en sí mismo de quien se sabe un genio (y con un ego tan descomunal como su talento, como podéis ver en la entrevista que le hicimos). Pocos han conseguido que se me salten las lágrimas tan a menudo, esgrimiendo una honestidad alejadísima de los tópicos y del sentimentalismo facilón.

La respuesta es un sí rotundo. Hay que leer a Sapkowski y hay que empezar por el principio. Por El último deseo y La espada del destino, que aunque no dejan de ser dos recopilaciones de cuentos bastante desiguales y a ratos caóticas, son la mejor manera de acercarse al personaje y su mundo: una suerte de Tierra Media donde ni los hobbits son tan inocentes ni los elfos tan etéreos y nobles. Además, es en las páginas de los dos libros de cuentos, donde se siembra la semilla de la saga propiamente dicha. Que comienza de verdad en La sangre de los elfos y termina con La dama del lago.

Alamut/Bibliópolis ha tenido además la magnífica idea de cerrar el segundo volumen de La dama del lago con un cuento precioso titulado Algo termina, algo comienza, que es un regalo impagable para todos los fans de la saga. Poco se puede decir de este cuento sin hacer spoilers, pero puedo adelantar que es la divertidísima historia de una boda muy especial.

Por mi parte, a quien más echaré de menos a partir de ahora es a Jaskier. Don Andrzej, ¿no se animaría usted a escribir la historia de mi bardo favorito?

Un abrazo a todos y recordad: La espada del destino tiene dos filos… uno sois vosotros.

El último deseo
Andrzej Sapkowski

  • Editorial: Alamut
  • Año de publicación: 2009
  • Páginas: 254
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9788498890259

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La espada del destino
Andrzej Sapkowski

  • Editorial: Alamut
  • Año de publicación: 2001
  • Páginas: 287
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9788496173729

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¿Qué tiene Neil Gaiman que nos fascina?, por Simorgh.

Escritor irreverente, humorístico, delirante, terrorífico, imaginativo,… Podría continuar atribuyéndole adjetivos a Neil Gaiman hasta el infinito y todos serían insuficientes para clasificar a este escritor que tiene la capacidad de transformarse y descubrirnos nuevas facetas en su escritura. Si te gusta el humor, lee a Neil Gaiman; si te gustan las historias de terror, lee a Neil Gaiman; si te gusta la fantasía, lee a Neil Gaiman; si te gusta sumergirte en mundos sorprendentes, lee a Neil Gaiman. No importa realmente lo que te guste, sea lo que sea, porque él ha escrito sobre ello. Y nada mejor que empezar con una colección de relatos como “M Is for Magic”.

El propio Neil Gaiman nos dice en el prólogo que siempre le gustaron los relatos, ya que son historias que se pueden leer de principio a fin por muy poco que sea el tiempo del que disponemos (un descanso por la mañana, la siesta después de comer o en el tren). Entramos en ellas, se desarrollan, nos transportan a un mundo nuevo y nos devuelven a nuestra seguridad inicial (la escuela o nuestra casa) en poco más de media hora.

“M Is for Magic” reúne un total de once historias que recorren una amplia gama de géneros: del misterio al terror; de la ciencia-ficción a los cuentos de hadas; hasta hay poesía, compiniendo una sinfonía rica (entre el éxtasis emocional de Bach y la complejidad, pasando por el maleficio de Tchaikovsky), refrescante y original.

El primer relato, “The Case of the Four and Twenty Blackbirds”, es una película de cine negro en la que le detective Jack Horner, llamado Little Jack por su baja estatura, investiga una muerte que probablemente no fue accidental: Veinticuatro mirlos. Un médico muerto. El hombre gordo. Cock Robin… Joder, este caso tiene más agujeros que un queso suizo y más cabos sueltos que un chaleco de hilo destrozado.

“Don’t Ask Jack”, incluido también en la recopilación “Somke and Mirrors” del mismo autor, nos habla de una caja malvada, The Jack-in-box, que se encuentra en el interior más profundo de cada uno: Jack espera y sonríe, guardando sus secretos. Espera a los niños. Puede esperar para siempre. Me recordó a otro relato de Stephen King, “The Monkey”, ya que nos encontramos ante un juguete inocente, supuestamente inofensivo, que esconde algo terrible y demoníaco.

“October in the Chair” describe una reunión entre los meses del año, con un Abril hipocondríaco, un Mayo sensible, un Septiembre burlón, un Febrero azul y gris, un Agosto obeso, un Junio dubitativo y un Octubre (probablemente el mejor de todos) sentado en una silla de tal manera que hacía frío esa noche y las hojas eran rojas y naranjas y caían desde los árboles que rodeaban el bosque. En fin, meses como tú y yo, que viven como soñamos nosotros a veces: Los doce se sentaron alrededor de la hoguera y asaron enormes salchichas sobre los troncos, que escupieron y chisporrotearon cuando la grasa goteó sobre la madera de manzano en llamas, y bebieron manzana de sidra dulce, aunque fuerte y ácida en sus bocas.

“How to Talk to Girls at Parties” relata la historia de dos muchachos londinenses, Enn y Vic, que van a una fiesta interplanetaria de chicas con la intención de descubrir el eterno misterio femenino. El dicho de que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus es el que mejor se puede aplicar a este relato. Lamentablemente no sé cómo termina el intercambio intergaláctico, porque no se menciona enla historia.

“The Witch’s Headstone” es un pequeño dulce que puedes degustar si por algún triste infortunio todavía no tuvieras un ejemplar de “El libro del cementerio“. De acuerdo, voy a dejarte paladearlo un poco: Había una bruja enterrada en la esquina del cementerio; todos lo sabían. La señora Owens, desde que tenía memoria, le había dicho a Bod que por nada del mundo se acercara a esa esquina (…) El cementerio propiamente dicho terminaba al pie de la colina, debajo del viejo mazano, en una cerca de estacas de hierro oxidado, cada una de ellas coronada con una pequeña punta de lanza enmohecida. Pero había un terreno baldío más allá, uan maraña de ortigas y hiernajos, de zarza y basura otoñal; y Bod, que en el fondo era un buen chico y obediente, nunca atravesó aquella cerca, aunque iba hasta allí abajo y miraba a través de ella. Él sabía que no le habían contado la historia completa, y eso le fastidiaba.

La imagen de la portada, un gato que mira a las estrellas, es la opción intrigante que refleja la poderosa y conmovedora historia de “The Price”: No había nada que ver. Sólo el gato negro en la escalera, con la mirada fija hacia arriba.

“Troll Bridge” es mi relato favorito: una historia oscura y terrorífica en la que los personajes no ostentan las virtudes de los héroes. El troll es una criatura realmente aterradora que nunca podrás olvidar: Era inmenso. Su cabeza rozaba el arco de ladrillo. (…) Era todas mis pesadillas hechas realidad.

Termina con “Instructions”, un soberbio poema que no es otra cosa que una guía de superviviencia por si algún día atraviesas esa tenue línea que separa nuestro mundo del de las hadas. Os dejo un fragmento en versión original, para no estropear el ritmo:

Touch the wooden gate in the wall you never saw before,

Say “please” before you open the latch,

go through,

walk down the path.

(…)

Walk through the house. Take nothing. Eat nothing

However,

If any creature tells you that it hungers,

feed it.

If it tells you that it is  dirty,

clean it.

If it cries to you that it hurts,

if you can,

ease its pain.

La verdad es que estas recomendaciones me parecen igual de válidas a los dos lados del espejo.

Es muy posible que no te gusten todas las historias englobadas en “M Is for Magic”, pero puedo afirmar sin miedo a equivocarme que al menos una se quedará contigo.

Fol rol de ol rol, dice el troll.

Traducción de Manuel Jesús Alfonso Laiño.

M Is for Magic
Neil Gaiman

  • Editorial: Bloomsbury Publishing
  • Año de publicación: 2008
  • Páginas: 272
  • Formato: Tapa blanda
  • ISBN: 9780747595687
  • Página oficial de Neil Gaiman

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Que tem Neil Gaiman que nos fascina?, por Simorgh.

Escritor irreverente, cómico, arrebatador, assustador, imaginativo,… Poderia continuar a atribuir-lhe adjectivos qualificativos até ao infinito e todos eles seriam insuficientes para classificar este escritor que detém o poder de se transformar e revestir sempre novas facetas na sua escrita. Se gostas de humor, lê Neil Gaiman! Se gostas de histórias assustadoras, lê Neil Gaiman! Se gostas de fantasia, lê Neil Gaiman! Se gostas de mergulhar em mundos surpreendentes, lê Neil Gaiman! Não importa realmente o que gostas, pois seja lá o que for, ele tem! E nada melhor do que começar com uma pequena colectânea de “short stories”.

Sempre gostei de “short stories”, diz-nos NG, na sua introdução porque podem ser lidas do início até ao final, por muito pequeno que seja o tempo de que dispomos para ler – pausa matinal ou sesta depois de almoço ou no comboio. Entramos nelas, desenvolvem-se, transpõem-nos para um mundo novo, e devolvem-nos à nossa segurança inicial, na escola ou em casa, em pouco mais de meia hora.

Nesta colectânea estão reunidas um total de onze histórias que percorrem uma vasta gama de géneros, do mistério ao horror, da ficção científica ao conto de fadas, até à poesia, compondo uma sinfonia rica (entre os arrebatamentos emocionais de Bach e a complexidade de Mozart, passando pelo feitiço de Tchaikovsky), refrescante e original impossível de largar.

A abertura é feita com “The Case of the Four and Twenty Blackbirds”, um tipo de filme negro em que o detective Jack Horner, chamado de “little Jack” devido à sua baixa estatura, investiga um caso de morte que provavelmente não foi acidental: “Four and twenty blackbirds. A dead doctor. The fat Man. Cock Robin… Heck, this case had more holes in it than Swiss cheese and more loose ends than a torn string vest”

“Don’t ask Jack”, também presente em “Smoke and Mirrors” do mesmo autor, fala-nos de uma caixa maléfica “The Jack-in-box” no fundo, mais profundo, da qual ”Jack waits and smiles, holding his secrets. He is waiting for the children. He can wait forever.” Lembrou-me uma outra “short story” que li de Stephen King, “The monkey”, porque nos deparamos de igual forma a um brinquedo inocente, supostamente inofensivo que esconde algo terrível e demoníaco.

“October in the Chair” descreve uma reunião dos meses do ano, com um Abril hipocondríaco, um  Maio sensível, um Setembro trocista, um Fevereiro azul e cinzento, um Agosto obeso, um Junho hesitante e um Outubro, provavelmente o melhor de todos, sentado na cadeira “so it was chilly that evening, and the leaves were red and orange and tumbled from the trees that circle the grove”… Enfim, meses como tu e eu, e como sonhamos  por vezes ser, meses bon vivant: “The twelve of them sat around a campfire roasting huge sausages on sticks, which spat and crackled as the fat dripped onto the burning applewood, and drinking fresh apple cider, tangy and tart in their mouths.”

“How to Talk to Girls at Parties” relata a história de dois rapazes londrinos adolescentes, Enn e Vic, que vão a uma festa de raparigas “ Girls! Girls! Girls!”, na tentativa de descobrir o eterno mistério feminino. (Permitam a interrupção para dar uma palavrinha a estes dois) Bem, rapazes, aqui vai a minha sugestão: “Men Are from Mars, Women Are from Venus”. Da próxima vez que forem a uma festa deste género, leiam o livro primeiro! (ou não,…, se calhar basta ler a capa). Não sei como no intercâmbio que tiveram com os estudantes interplanetários estrangeiros nessa festa ninguém falou nisso (!?!?).

“The Witch’s Headstone” é o pequeno rebuçado que podes saborear se, por algum triste infortúnio ainda não tiveres um exemplar de “The Graveyard Book”. Ok, ok, vou dar-te um pouco do rebuçado: “There was a witch buried at the edge of the graveyard; it was common knowledge. Bod had been told to keep away from that corner of the world by Mrs. Owens as far back as he could remember. (…) The graveyard proper ended at the bottom of the hill, beneath the old apple tree, with a fence of rustbrown iron railings, each topped with a small, rusting spearhead, but there was a wasteland beyond that, a mass of nettles and weeds, of brambles and autumnal rubbish, and Bod, who was a good boy, on the whole, and obedient, did not push between the railings, but he went down there and looked through. He knew he wasn’t being told the whole story, and it irritated him.”

A ilustração da capa, um gato a olhar para as estrelas, é uma escolha intrigante que reflecte a poderosa e comovente história de ”The Price”: “There was nothing to be seen. Only the Black Cat on the steps, staring up into the air.”

“Troll Bridge” é a minha favorita (porque gosto de histórias obscuras, assustadoras e em que as personagens não detêm todas as belas qualidades do herói). O troll é uma criatura verdadeiramente assustadora que nunca irei esquecer: “He was huge. His head brushed the top of the brick arch.(…) He was all my nightmares given flesh”

Termina com “Instructions” um soberbo poema, uma espécie de guia de sobrevivência, caso venhas a transpor a ténue separação que te leva ao outro lado, ao mundo das fadas:

“Touch the wooden gate in the wall you never saw before,

Say “please” before you open the latch,

go through,

walk down the path.

(…)

Walk through the house. Take nothing. Eat nothing

However,

If any creature tells you that it hungers,

feed it.

If it tells you that it is  dirty,

clean it.

If it cries to you that it hurts,

if you can,

ease its pain.”

Defendo que estas recomendações deveriam ser aplicadas nos dois lados do espelho.

Podes não gostar de todas as histórias aqui reunidas, mas posso afirmar sem presunção, que uma delas irá ficar contigo!

“Fol rol de ol rol” disse o troll…

M Is for Magic
Neil Gaiman

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