[Aviso: contiene spoilers]
Avatar ya es un fenómeno social. Por un lado por ser la película más taquillera de la historia, por otro, porque a nivel técnico supone un hito casi tan grande como lo fue el cine a color o el sonoro. Y no es que no haya habido 3D hasta ahora, pero nada comparable a lo conseguido en Avatar.
Uno de sus logros consiste en el diseño del propio mundo y de las criaturas que ya se han convertido en todo un éxito a nivel de fan art. En sitios web como Deviantart hay ya cientos de imágenes inspiradas en la película y el número sólo seguirá creciendo porque el diseño de los na´vi y de la flora y fauna de Pandora es muy atractivo. Yo misma salí del cine la primera vez con la clara intención de pintar un na´vi o a mi propio avatar (una de las ideas que más ha calado entre la comunidad artística y que ayudará a mantener la película como un fenómeno social a largo plazo.)

La importancia del 3D
En Avatar el 3D está al servicio de la historia. No es una exhibición de fuegos artificiales aleatoria, ni una atracción de parque temático en la que lo que importa es deslumbrar con objetos que caen sobre el espectador. En vez de echarse sobre nosotros se usa para dar profundidad a la imagen. Esto, que yo sepa, es una novedad. En Avatar el 3D está para cumplir una función: dar mayor realismo al mundo de Pandora. Está para crear inmersión. Está para hacer de Pandora una realidad palpable en la que nos sumergimos. (Algo fundamental para la narración como luego veremos.)
El mundo
Pandora es un lugar fabuloso con una fauna, flora y paisajes extraños y a la vez familiares, surgidos de mucho trabajo de documentación y diseño. Cualquiera que se haya enfrentado a la tarea de crear un mundo con sus habitantes y paisajes sabrá lo complicado que es. Aunque por fortuna, un proyecto así de ambicioso es un trabajo en equipo y no la elaboración de una sola persona.
Como curiosidad, muchos de los diseños recuerdan a criaturas marinas de nuestro planeta (seres con agallas, con forma de medusa, las Helicoradian, etc.) y el color azul predominante de Pandora amplía la sensación. Y son precisamente los fondos oceánicos terrestres la última frontera, los últimos rincones inexplorados, donde año tras año desaparecen flora y fauna antes de que siquiera podamos conocerla. No sé si James Cameron pensaba en eso al decidirse por ese tipo de diseños, pero desde luego lo parece. Ya hablaremos luego del mensaje ecologista.
Mi primera crítica es sobre el propio mundo. Recuerdo estar boquiabierta viendo Pandora, tal y como el personaje de Trudy había dicho: “Tendríais que veros las caras” y, sin embargo, mi parte más racional me avisaba de algo que chirriaba.
Nos estaban paseando por Pandora, y los que nos dedicamos a esto de crear mundos sabemos que ese es un peligro a evitar porque lo que importa es la historia. El mundo ha de estar supeditado a ésta y no al revés. Y aquí teníamos a los protagonistas enseñándonos el mundo, y aunque era fascinante hasta el punto de tenerme allí boquiabierta, sonriendo como una tonta de puro asombro, no podía dejar de preguntarme acerca de si eso llevaría a algún lado. Y sí. Tenía una función. Era necesario que viéramos ese mundo, que nos enamoráramos de él a la vez que el protagonista, que lo viéramos como nuestro hogar, para que cuando lo atacasen deseásemos luchar por protegerlo y sufriéramos como los personajes con su destrucción. Era necesario que nos lo mostraran para que fuera nuestro. Para que la destrucción de los árboles de las voces y luego la de Árbol Madre fuese para nosotros tan devastadora como lo es para Neytiri. Debíamos sentir que ese era nuestro sitio, y debíamos desear quedarnos allí para siempre. Y ahí entra otra de mis reflexiones mientras veía la película. Un posible final era que el protagonista (y con él, el espectador) se marchara de Pandora, que regresara a la realidad de la que escapamos los lectores de género fantástico. Ese final hubiese sido lógico, pero lamentable a la vez. Jake Sully pasó las pruebas, logró ser “uno con el pueblo”, merecía ser uno de ellos para siempre y con eso el espectador se queda en cierta forma entre los na´vi y sale del cine con una sonrisa porque aún está en Pandora y ya nadie puede echarle de allí.
La historia
No hay grandes sorpresas en el guión de Avatar, es cierto, casi todo es predecible. En especial los tópicos del líder que desconfía del protagonista y lo envidia para luego confiar en él de manera ciega (aunque esto funcionaba mejor en el guión original ya que había muchas escenas que lo trabajaban), así como el amor de los protagonistas y la traición que sufre ella ante el secreto de él, aunque luego lo perdone y vuelva a reinar el amor. También es un tópico el camino del héroe, el aprendizaje que pasa el protagonista hasta ser un miembro de la sociedad. Aunque las pruebas son tan atractivas que se pasa por alto (en especial la de conexión con el Ikran y posterior vuelo, algo que enlaza con lo fantástico también. Ahí teníamos al dragón con el que desearíamos surcar los cielos). Por otra parte, estas pruebas sirven además para justificar la decisión del protagonista de cambiar de bando y de quedarse para siempre en Pandora.
Uno de los hechos predecibles de la trama me pareció además poco creíble, hablo de la unificación de las tribus mediante la captura de Toruk. La justificación tal y como está, parece venir de su determinación y de ser el “elegido” (en este caso por la diosa, otro motivo para que sea una historia de carácter más de fantasía épica que de ciencia ficción). Se trata de un tópico habitual en fantasía, que aparece también en “Matrix”, película con la que comparte bastantes elementos. Sin embargo, una de las escenas eliminadas hacía esa resolución más creíble. Se trata de “la caza de sueños”, la última prueba, en la que el protagonista ha de encontrar su “animal espiritual” con el que establecerá otra suerte de vínculo y precisamente el que se le aparece es Toruk.
Con ese detalle lo juzgaríamos más capaz de enfrentarse a “la última sombra”. Porque además, ni siquiera le vemos luchar, tan sólo caer sobre su lomo, posterior fundido a negro y en la siguiente escena ya es Toruk Makto, el jinete de Toruk, alguien valorado en la comunidad, capaz de pedir la ayuda del pueblo para salvar a la doctora (y de esa forma, anticipar ya la forma en que se resolverá el último conflicto final, además de establecer un nuevo elemento para la resolución de la guerra a favor de los Na´vi, la diosa Eywa será capaz de leer en los recuerdos de la doctora fallecida para tomar parte mediante la participación de los animales.
¿Buena o mala?
Hay muchos que tachan a Avatar de no contar nada o de ser una mala historia. Yo no creo en ninguna de estas afirmaciones. La historia es simple, sí (aún más con la eliminación de algunas tramas como la de la muerte de la hermana de Neytiri, anterior a la llegada de Jake.) Pero la hay, y que mezcle historias ya conocidas no la hace menos interesante. Ya sabemos que la originalidad a estas alturas es algo complicado. Y en este caso la novedad está más en la parte estética, pero eso no es algo reprobable. Veamos mi metáfora. Es como si lees un libro con un argumento que ya conoces pero que está escrito de una manera innovadora y bellísima que rompe los esquemas anteriores. Por otra parte, y esto son gustos personales, historias en las que haya divinidades femeninas, sociedades utópicas unidas a la naturaleza y que éstas logren ganar a las corporaciones ambiciosas, salvando su mundo de la devastación, las pueden repetir. No me cansarán.
Además considero que la historia de Avatar está muy bien contada. Todos los elementos encajan (y lo harán aún mejor con la última prueba). No quedan flecos abiertos. Para mi gusto es demasiado predecible, aunque he de decir que la ayuda por parte de la diosa no me la esperaba y me sorprendió. En especial que la aparición del Thanator (especie de pantera) que habíamos visto como letal al inicio y que en ese momento deja que Neytiri lo monte para ayudar en la lucha.
El problema está en querer abarcar demasiado en una película. De hecho en el guión hay tramas que han desaparecido y añadían interés, como la hermana mayor de Neytiri que también iba a la escuela de la doctora Grace. A la hermana, junto a otros jóvenes na´vi, la matan los soldados como represalia tras destruir unas máquinas que habían arrasado una zona boscosa. Se sabe además que la doctora tuvo esa escuela durante diez años y se ve el dolor que le causó perder a sus “niños” y no poder volver a verlos. Con ese argumento, que su espíritu quede en Eywa tiene además un sentido más profundo. Ella tampoco quería abandonar Pandora.
Existe además mayor tensión entre Jake y Tsu’tey en numerosos momentos que no están en la cinta, y los celos del na´vi quedan más claros ante la predilección de Neytiri que debía ser su pareja. De ahí al enfado de los padres de ella ante la unión con Jake que la imposibilita como líder espiritual (como sus padres, la Tsahik ha de estar con el líder de la tribu que iba a ser Tsu’tey). Ella elige a Jake y pierde todo para lo que se había educado. A continuación se establece un enfrentamiento oficial entre Jake y Tsu’tey. Es en medio de esta lucha cuando desconectan a Jake y cae al suelo. (Habría funcionado así mejor.) Con todo esto sería más atractivo además el momento de triunfo de Tsu’tey cuando Neytiri reniega de Jake tras su confesión. Y todo eso concluirá en una última escena también eliminada en que Tsu’tey, moribundo, le cede el poder de la tribu de forma que además Neytiri puede volver a ser la Tsahik.
Realidad y sueños
Avatar está llena de menciones a sueños y la confusión entre realidad y ficción. Es una mezcla de realidad- sueño y fantasía. Ya en el inicio nos habla de sueños, de que cuando estaba herido, supongo que en el momento en que perdió la sensibilidad de las piernas, empezó a soñar que volaba. Algo que entonces solo era un imposible, una vía de escape de una realidad que le ataba a la silla de ruedas, de hecho luego añade: “Tarde o temprano siempre hay que despertar”. Solo que luego podrá volar y al final logrará hacer que ese sueño no acabe nunca.
Una vez en el proyecto Avatar, los sueños y la realidad se mezclarán. De hecho tanto a él como al espectador le parecerán casi más reales sus momentos de “caminante de sueños” que los que pasa en el laboratorio.
La escena eliminada de la última prueba de Jake enlaza con esto también, ya que se trata de un rito en el que la mente lucha contra una aparición mediante el uso de una sustancia producida por un gusano del árbol sagrado.
Por otra parte, se crea un juego con la propia tecnología de la película. Tan sólo un 40% de ésta es de imagen real. Lo demás está generado por ordenador (o al menos modificado en gran medida) y sin embargo, nos parece real.
¿Matrix?
Un aspecto “matrix” de la película son las conexiones entre todos los seres vivos de Pandora, incluso con los que ya han fallecido y pasan a ser parte del árbol de las almas, así como también los propios avatares. La diferencia con Matrix, y la belleza de la película de la que hablo, es que va más allá del mero sueño que era Matrix, a algo palpable: los avatares. Son organismos vivos manejados a distancia y no simples creaciones de la mente. Por otra parte en Matrix morían al ser desconectados de manera incorrecta, mientras que aquí se nos dice que es peligroso, pero nada más allá. Además en Matrix, la muerte en el programa acababa con la real también porque “la mente no puede vivir sin el cuerpo”. En Avatar sin embargo, tienen dos cuerpos, por lo que al perder el del avatar, despiertan en el humano.
Los na´vi
Cameron no oculta que Bailando con lobos fue una de sus fuentes de inspiración. Está claro que los na´vi están basados en pueblos nativos de América del norte. Pero tienen un diseño innovador que los separa de los aliens cabezones de los últimos tiempos y poseen además un idioma creado durante cuatro años por un experto. Ya está colgado en internet mucho de su vocabulario y normas, pero sin duda saldrán al mercado libros que lo explicarán mejor y habrá quienes intenten aprenderlo como ya sucedió con otras lenguas surgidas de mundos ficticios.
El mensaje
Está clara la conexión de la película con otras obras anteriores que ya trataban temas de defensa ecológica/tribal, y es cierto que para un niño o adolescente que aún no haya visto/leído otras obras con el mensaje ecológico/antimperialista le parecerá de lo más original. A los demás nos suena, pero no por eso deja de ser un mensaje válido. Es más, en la actualidad es aún más importante, ahora que estamos en el punto de no retorno con el cambio climático y con la desaparición de lenguas y culturas minoritarias. Me parece importante que desde Estados Unidos haya alguien que lance ese mensaje que va en contra de su forma habitual de actuar. Porque, es cierto, ya se hizo Apocalypse Now, pero parece que el mensaje aún no ha calado lo suficiente, De hecho, si el guión se escribió hace más de diez años, Cameron pensaba en Vietnam, seguramente, pero ahora todos pensamos en Irak y el unobtanium es para nosotros el petróleo. (Por cierto, curioso nombre, que en ingeniería viene a ser un concepto humorístico sobre un material físicamente imposible o excesivamente caro que se necesita para una determinada aplicación.)
Desde luego los mensajes ecológico/pacifistas no sobrarán nunca. Los que sobran son los otros.
Avatar nos muestra un mundo ideal, donde la conexión espiritual que muchos buscamos con lo que nos rodea, sin resultado, está a la vista y es literal, solo tienes que recoger tu cabello y unirlo con la conexión del otro ser. A mí eso me suena a Paraíso.
En definitiva una película que ya ha hecho historia en el cine, al menos por su componente de desarrollo tecnológico que otros explotarán a partir de ahora. Un nuevo mundo para los que deseamos escapar de este, un nuevo mundo que explorar en sueños y muy posiblemente en próximas secuelas. Porque lo que ha hecho James Cameron con Avatar es ante todo crear un mundo, con su flora, su fauna, sus paisajes, su lengua y sus costumbres. Sin duda habrá mucho más Avatar, sea hecho por él o por fans.
Enlaces de interés
Recopilación de fan arts de Avatar en mi Deviantart.
Idioma na´vi