Lun 8 Mar 2010
“Interminable diálogo…”, por Vicente Agut
Creado por Equipo editorial en Relatos
Sin comentarios
Interminable diálogo entre dos agentes de policía tras el hallazgo de una brecha interdimensional
Escrito por Vicente Agut
**********
–Qué, ¿qué ocurre?
–No lo sé. Creo que he tenido un déjà vu, como si hubiera estado en este mismo sitio antes.
–Tiene gracia. A mi me acaba de ocurrir lo mismo hace un momento.
–Pues vaya leche. Como si esta casa no diera escalofríos por sí sola.
–En realidad hay una explicación para eso, ¿sabes?
–No me digas.
–Es un truco del cerebro. Se supone que ahora estamos percibiendo algo que se ha repetido en una situación anterior y que solo recordamos en el subconsciente.
–¿Por ejemplo?
–No sé… esta moqueta o ese cuadro del pasillo. Puede que sea igual que otro que ya hayamos visto antes. Ese recuerdo sale ahora del subconsciente y emerge como un todo. Por eso parece que la situación entera ya la hayas vivido.
–Demasiado abstracto. Seguro que hay otra explicación. Por cierto, ¿dónde está la otra unidad?, ¿no se supone que estamos dando apoyo a alguien?
–Central no ha podido contactar con ellos antes de que nos pusiéramos en marcha. Pero deberían estar aquí.
–Un momento, dame la linterna… ¿Qué demonios es eso?
–¿El qué?
–Acércate. Mira esta habitación. Insólito de cojones, ¿no? La puerta está abierta pero es como si…
–¿Qué? No se ve nada. Enfoca dentro.
–¿Y qué crees que estoy haciendo? La oscuridad se traga la luz, ¿no lo ves? Es como… como una niebla negra, fíjate.
–¿Cómo que…? Joder, es verdad. Déjame ver. No sé, puede que sea un efecto óptico. Espera, voy a meter el brazo. Trataré de localizar la clavija de la luz.
–Eh, eh, eh. ¿Qué crees que haces?
–Tranquilo. No pasa nada, ¿lo ves? Estoy tocando la pared. La clavija debería de estar por aquí…Ya la tengo. Vaya, qué previsible. No funciona.
–Pues aléjate de ahí. Lo mejor será avisar a Central. Están pasando cosas muy raras aquí.
–Lo que tú digas.
–¿Central? Dos-diecisiete. Tenemos un problema en Gran Vía 24.
–Diez-nueve, agente, hay mala señal. Repita por favor.
–Diles que no localizamos a la primera unidad.
–Sí, central, dos-diecisiete. No encontramos a la primera unidad en Gran Via 24.
–Agente, no le copio. Hay muchas interferencias. Por favor, utilice su teléfono.
–¿El teléfono, dice? Aquí no hay cobertura. Prueba con otro canal.
–Central, dos-diecisiete, ¿me recibís? Central, dos-diecisiete… Joder, no hay forma.
–Esto no me gusta. Es lo mismo que les había pasado a los otros dos. ¿Qué hacemos ahora?
–Esperar.
–Agente, necesito confirmar dirección en Gran Vía 24. ¿Me recibe?
–Si, central. Es correcto. Repito, es correcto.
–De acuerdo, enviamos ayuda dos-diecisiete va para allá.
–¿Qué ha dicho?
–Que vienen para acá.
–No, no, no, no. “Dos-diecisiete va para allá”. Eso es lo que ha dicho. Dos diecisiete somos nosotros.
–Ha dicho: “Enviamos ayuda, dos-diecisiete. Va para allá”. Y además, ¿eso qué importa? Lo que no entiendo es porqué tienen que traer a otra unidad.
–Claro. A no ser…
–A no ser, ¿qué?
–No sé, tengo un presentimiento.
–Pues mejor que no. Tus presentimientos nunca traen nada bueno.
–Voy a entrar.
–Ni en sueños.
–Eh, escucha. Acabo de meter el brazo ahí dentro y no ha pasado nada, ¿verdad?
–Sí, pero no es lo mismo meter un brazo que entrar ahí y respirar esa mierda.
–¿Respirar qué? Si fuera un gas o algo así habría salido aquí afuera también, ¿no crees? Ya te he dicho que debe de tratarse de un efecto óptico.
–Aun así, mientras no estemos seguros no debemos entrar.
–Ya lo sé. Por eso daré un solo paso ahí dentro, muy despacio, y si algo va mal tú me sacas.
–No es una buena idea.
–Vamos, hombre. Sé que te mueres de ganas de saber lo que pasa ahí dentro. Igual que yo.
–¿Y si los otros dos han entrado ahí?, ¿y si les ha pasado algo?
–Sí, eso es parte de mi presentimiento. Pero hay otra cosa. Venga, confía en mí.
–Bueno, está bien. Entrar y salir, ¿de acuerdo? Y mi mano a tu espalda en todo momento.
–No esperaba menos de ti.
–Estás chiflado, ¿lo sabías? A veces me pregunto cómo es que no nos pasan más cosas.
–Pues imagina lo aburrido que sería este trabajo sin mí. Vale, dame la linterna.
–Muy bien, estoy listo. Empieza a caminar. Despacito y bien.
–Entrando. De momento no se ve n…
–Eh, eh, eh, espera. Te he perdido, y no te oigo. ¡Háblame! Mierda, ¿me oyes? No te encuentro. Espera, ya está. Te tengo. ¿Eres tú? ¿Qué haces? No, no, no, esp..
…
–…era! ¡Eh!, ¿qué pasa aquí dentro? Hay luz.
–Qué. Pues claro, ¿de qué hablas? Venga, sigamos.
–Espera, ¿qué…? Vaya, no sé qué iba a decir. Para un segundo.
–Qué, ¿qué ocurre?
–No lo sé. Creo que he tenido un déjà vu, como si hubiera estado en este mismo sitio antes.
–Tiene gracia. A mi me acaba de ocurrir lo mismo hace un momento.
–Pues vaya leche. Como si esta casa no diera escalofríos por sí sola.
–En realidad hay una explicación para eso, ¿sabes?
