Me conocen como Lady Dragón, hacedora de dragones.
No recuerdo la última vez que utilicé el nombre que mis padres me otorgaron; tanto tiempo que ya casi no lo recuerdo. Mi vida transcurre en el Castillo del Olvido donde esperan los que todavía no recuerdan y guardamos a los que su corazón les niega el cambio. A los primeros, cuando mis ayudantes los ven preparados, los llevo a la Sala del Despertar para que recuerden lo que antaño fueron y que el miedo y las guerras redujeron a un cuerpo humano.
A mi pesar pocos son los que completan su transformación y pueden marchar, por fin libres, a las Islas Durmientes. La mayoría quedan atrapados en el dolor del cambio. Todos los días hablo con ellos, intento convencerlos de su error, de que se dejen llevar por su alma de dragón y permitan que la transformación se lleve a cabo.
No hay marcha atrás para ellos. Ni para mí. El día en el que acepté este encargo, hace ya demasiado, no sabía el horror que verían mis ojos cada día. Sin embargo no puedo dejarlo: mi alma necesita liberarlos. Mientras uno de ellos siga sin recordar o atrapado en mitad de su cambio, yo no podré descansar tranquila.
Mientras ese día llegue, viajaré por todo el mundo en busca de aquellos dragones que duermen en cuerpos humanos y los traeré a mi casa.
Quizá algún día mi historia merezca ser contada.
